La directora de Cotopayú Cultural, Silvia Alejandra Vázquez Álvarez, destacó que las mayordomías zoques han sufrido cambios desde su instauración a la actualidad, amoldándose a la vida cotidiana de los pobladores de la capital del estado de Chiapas.
En la capital del estado, la Mayordomía está conformada por distintos puestos de personas de asociaciones religiosas zoques, las cuales se alternan en periodos que van del año a los tres años acorde a la jerarquía.
Enfatizó que ningún integrante recibe algún tipo de pago por ejercer su rol; caso contrario, los mayordomos suelen invertir tiempo y dinero en las actividades ceremoniales mientras son custodios de una imagen, sin embargo, ganan un reconocimiento social en la comunidad.
“Son individuos que reconocen su fe católica y se les llama ‘Priostería y Mayordomía zoque de la Virgen del Rosario de Tuxtla Gutiérrez’, aunque en particular se le nombra ‘Mayordomía’ porque engloba a mayordomos”, dijo.
Historia
La promotora cultural relató que las mayordomías se instauraron en el siglo XIX, sin embargo, años más tarde estuvieron a punto de desaparecer debido a las Leyes de Reforma, que le quitaron el poder agrícola y económico a la Iglesia.
Después, en 1932, con la llegada de la Guerra Cristera, Victórico R. Grajales, gobernador de Chiapas, mandó a quemar todos los santos. Debido a esta descompensación, la Virgen del Rosario es adoptada por los indígenas zoques de Tuxtla como la “patrona del pueblo”.
Es de esta manera que surge la dualidad de los patronos en muchos pueblos del estado, quedando en Tuxtla Gutiérrez la Virgen del Rosario, junto con san Marcos, el cual fue impuesto a la llegada de las ordenes religiosas.
La directora enfatizó que a partir de ese momentos comenzó la transformación urbana en la capital, pero que “pesar de los cambios significativos, parte de la organización social tradicional se mantiene en el sistema de cargo”, expresó.
Finalizó explicando que a pesar de los conflictos de jerarquía con la comunidad eclesiástica, aún conservan sus cultos y ceremonias, acordes a la herencia de sus antepasados.












