(Primera de cinco partes)
Qué cuántos años tengo, me preguntas. Mira, pronto serán 85 pero no los tengo, porque ya pasaron y sólo me dejaron recuerdos y enseñanzas, dijo el exgobernador Patrocinio González Blanco Garrido, en una entrevista exclusiva.
Previamente habíamos solicitado al entrevistado platicar sobre su iniciación en la vida pública, los diversos cargos que ocupó, una evaluación de su desempeño, las metas que se propuso desde la adolescencia y lo que sugiere a los actuales gobernantes, entre otros temas de índole personal.
- ¿Cómo inició su carrera política?
- La carrera de un político se forja en las primeras grandes decisiones que toma en su vida y son determinantes para lo que ocurrirá después.
- Para usted ¿cuáles fueron esas grandes determinaciones?
- Fueron tres. Una fue escoger a mi mujer, otra fue prepararme constantemente para entender los problemas de Chiapas y de México y analizar sus posibles soluciones y finalmente asumir el compromiso de dedicar mi vida al servicio público.
Precisó:
- Esas fueron las tres grandes decisiones de mi vida. Más importante la primera. Con ellas tomó rumbo mi vida y así fue como encaucé mis esfuerzos.
- ¿Cuándo las tomó?
- Seleccioné a mi mujer, o ella me eligió a mí, después de una intensa vida de vínculos afectivos como los que tuve con Esperanza, mi primer amor a los 15 años; la Chiquis, quien me enseñó que puede haber amor sin condicionamiento sexual, o la alemana Christa, madre de la primera de mis hijas. Otras más que aparecen borrosas en el lejano mundo de los recuerdos.
Añadió:
- En Patricia encontré bondad, generosidad, entereza, entendimiento del porqué de mi vida, fue y es mi columna de hierro, en donde me apoyo, sostengo y me siento fortalecido.
Del segundo punto que abordó expresó:
- Mi preparación es constante y la asumí desde niño, no por ser una criatura precoz y ávido de cultura y conocimientos, sino porque me accidenté y no pude participar en juegos o deportes con los de mi edad y por ello me tuve que refugiar en la lectura y la música.
- ¿Qué accidente tuvo?
- Fue un accidente grave. Me quemé toda la pierna izquierda y el muslo, por lo que estuve encamando varios meses. Después sufrí una fractura importante en esa misma pierna, pero no me gusta regocijarme de mis dolores.
Continuó diciendo:
- Siendo adolescente, estudiando la Preparatoria en la UNAM, junto con otros amigos nos propusimos y logramos distinguirnos, cada uno, como unos de los mejores estudiantes, con un claro compromiso de acceder a una formación social, cultural y filosófica más amplia y con clara vocación de servir en la vida pública. Fuimos varios, destaco entre ellos a Augusto Gómez Villanueva, con aspiraciones de llegar a ser autoridad agraria, y fue Secretario de la Reforma Agraria. Otros más, con anhelo de ser gobernadores de nuestros Estados, como Mariano Piña Olaya, Jorge Treviño Martínez y Adolfo Lugo Verduzco, quienes llegaron a ser gobernadores de los estados de Puebla, Nuevo León e Hidalgo, respectivamente; además del mío. Un caso especial fue el de Miguel de la Madrid Hurtado, quien en esas fechas no aspiraba a cargos de elección sino de índole administrativa, con la meta de ascender en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
- ¿Y cuál es su balance?
- A los ochenta y cinco años de edad veo que con Patricia, la formación permanente y mi dedicación al servicio público encontré mi realización y felicidad. Viví intensamente la vida que me propuse, fui leal a mis principios y propósitos y se pudo lo que se pudo. Siento que posiblemente se pudo hacer más y siempre pudo ser mejor, pero yo -en verdad- me siento satisfecho.
- ¿Tuvo éxitos desde el principio, fue un proceso fácil?
- Muchas cosas funcionaron y otras no, en los diferentes niveles de mis responsabilidades. Fueron muchos los retos y las crisis que enfrenté, pero creo haber estado capacitado para responder frente a mis responsabilidades, observando siempre las mismas reglas: ser auténtico y confiable frente a todos, con un compromiso ideológico definido, una estructura ética inalterable y trabajando en equipo, no de amigos, sino de los mejores.
Detalló:
- En algunas ocasiones me tacharon de inflexible, pero a la larga la congruencia rinde frutos y no di bandazos, no cambié de camiseta ni me tuve que refugiar en el “si hubiera” porque eso no existe y es sólo disculpa de quienes no tuvieron rumbo y solamente dan rienda suelta a sus ambiciones.
- ¿Qué empleos tuvo?
Fueron varias mis encomiendas. Para mí todas igual de importantes, porque eran tareas a mi cargo y debían de ser desahogadas de la mejor manera posible. Primero fui archivista en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Era un sueldo muy reducido, pero me dio independencia familiar y eso me permitió admirar y querer más a mis padres.
Después, recién llegado de Inglaterra, donde fui becado por el presidente Adolfo Ruiz Cortines, fui director General de Inversiones en la Secretaría de la Presidencia con dos extraordinarios jefes, el presidente Adolfo López Mateos y Donato Miranda Fonseca, este último era el secretario de la Presidencia.
Miranda Fonseca fue una ejemplo a seguir en mi vida por la fortaleza de su carácter, lo inflexible de sus convicciones y su amor a México. Decían que Donato tenía adentro a la Sierra de Guerrero y yo siempre he querido tener adentro la Selva de Chiapas.
(Continuará)












