"La Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas, organismo dependiente de la Organización de Estados Americanos, aprobó este viernes la creación de un nuevo mecanismo para evaluar la eficacia de la lucha antidrogas en el continente, en un evento que reunió a comisionados y a las máximas autoridades en esta materia. Se argumenta a favor de este instrumento, que es una manera más precisa para hacer los ajustes que se requieran y con mayor rapidez, que además contempla la elaboración y publicación de informes nacionales y continentales.
Estos informes serán preparados por un grupo de expertos gubernamentales designados por cada Estado para formar parte de un equipo multidisciplinario, pero no participarán en la evaluación de su propio país. El mecanismo que aspira a hacer acción y corrección eficiente, buscará también identificar fortalezas, debilidades, progresos y retrocesos de las políticas y programas antidrogas en cada Estado en el hemisferio.
Se menciona como una prioridad que la comunidad internacional, principalmente los países hispanoamericanos, ""vuelvan sus ojos"" hacia Centroamérica para concretar una ""mayor cooperación tecnológica y económica para hacer frente al grave problema que afronta la región con el narcotráfico y el crimen organizado"".
El planteamiento tiene relevancia porque en el presente sexenio del Gobierno Federal, en México, actores sociales y políticos e incluso algunos medios de comunicación han cuestionado la estrategia que el país ha seguido en este sentido desde el inicio de la administración. Académicos, según su signo político, han argumentado lo mismo en contra que a favor con diversos argumentos, dejando en la confusión a la sociedad en general, cuando ésta no toma partido.
El esfuerzo del Gobierno Federal, en este tema, como ya se ha dicho anteriormente, merece el reconocimiento de la sociedad, pero en vez de eso, hace un año fue publicada una desconcertante noticia que aludía a una demanda que un grupo de mexicanos había interpuesto ante instancias internacionales, lo cual parece llevar la cosas demasiado lejos de la comprensión.
Es en este marco que este nuevo mecanismo abre expectativas de evaluación independiente, para que no sean grupos de diversa ideología los que tuerzan la lectura de las acciones que en el más serio de los planes se están impulsando en el país.
Con reservas pero con expectación se verían los resultados de este anuncio que, si cumple con su cometido, permitirá a los mexicanos y a los habitantes del contienente, entre ellos nuestos vecinos centroamericanos, tener un medidor, un termómetro de la efectividad de las acciones de quienes tienen la responsabilidad de velar por la seguridad de la sociedad y de las naciones.
También, el nuevo plan se recibe con esperanza porque hace énfasis en una región muy vulnerable, es el caso del Istmo Centroamericano, por su población, pero también porque cualquier desequilibrio allí afecta a sus vecinos y ente éstos estamos nosotros los chiapanecos.
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