Medir en el DF la peligrosidad

"La configuración del mapa delictivo en la capital del país varía según quien lo trace. Aun siendo los autores miembros del mismo partido, utilizan indicadores diversos y a veces contradictorios con consecuencias negativas para la correcta aplicación de un instrumento útil para la toma de decisiones ciudadanas y que debería producir senales de mercado incuestionables.

Las 10 colonias más peligrosas de la metrópoli no son exactamente las mismas según las escojan la Secretaría de Seguridad Pública local, conforme al número de detenidos presentados en la barandilla del Ministerio Público, o la Asamblea Legislativa, que privilegia la suma de querellas.

La discrepancia de criterios entre estos dos órganos de gobierno, ambos dominados por el PRD, tiene consecuencias, pues la radiografía criminal es básica para el diseno de estrategias del combate a la inseguridad y, por supuesto, para la aplicación de los recursos.

Aparecer como foco rojo significa ser favorecido con apoyos presupuestarios adicionales. No tiene gracia la discordancia entre correligionarios políticos, pues si ya sabemos que es la falta de acuerdos interpartidistas uno de los elementos que impide el desarrollo de políticas públicas adecuadas, que suceda esta descoordinación en un espacio donde un solo partido predomina es inaceptable.

Las mediciones son necesarias, importantes y valiosas. Ya sabemos que lo que no se mide no se puede mejorar. Los cotejos tangibles a través del tiempo permiten observar los avances e insistir en las correcciones. Los datos duros nos alejan idealmente del ""creo que"", ""pienso que"" o de plano ""me late que"".

Estimar el grado de seguridad o peligro de una colonia o delegación, además de convertirse en un servicio a la ciudadanía, debería utilizarse como una senal de mercado, pues debería ser un dato útil para calcular la plusvalía inmobiliaria. Los indicadores producidos por la autoridad son cosa seria -o deberían serlo- porque comprensiblemente los distritos más seguros tendrían que ser los más costosos. El centro resalta como la región más peligrosa de la capital, según estos listados, en los que no aparece Tepito, y la Zona Rosa sólo está en uno, no en los dos, como se supondría. Otra característica llamativa es que las 10 colonias de alerta roja están dispersas, no son contiguas, y van de la Roma Norte a Martín Carrera y de Olivar del Conde a Narvarte. También se extrana a la Doctores, tan mal afamada, zsólo en las conversaciones?

Si en una exploración tan bien demarcada hay diferencias de tanta dimensión, es conveniente uniformar criterios o hacer convergir resultados de tal modo que los esfuerzos no se pierdan. La medición por sí sola no va a resolver los problemas de inseguridad, pero sí puede ayudar -si se hace con seriedad- a dar una batalla coordinada y efectiva.

Midamos con cuidado y corrijamos con determinación. Unificar criterios en la medición de la peligrosidad en el DF no pasa solamente por alinear opiniones dentro de un equipo donde -otorguémosles el beneficio de la duda- compiten sanamente criterios, sino como una responsabilidad pública del grupo comandado por Marcelo Ebrard, porque del manejo de indicadores se derivan muchas decisiones no sólo de la autoridad, sino de los particulares. (El Universal)

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