"Gobierno y sindicato han avanzado al reconocer que se necesita mejorar la calidad de los maestros mexicanos. El asunto ahora es zcómo? Lo de menos es desaparecer las normales; debe transformarse a los profesores de meros transmisores de datos a verdaderos profesionales de la docencia.
La dirigente del sindicato magisterial, Elba Esther Gordillo, propuso la semana pasada al presidente Felipe Calderón sustituir las normales de maestros por escuelas técnicas en las que estudien otras cosas como ""turismo"" pues ""no es posible seguir formando a un mayor número de normalistas cuando no hay mercado de trabajo"". En contraste, el subsecretario de la SEP, Rodolfo Tuirán, propone regular la matrícula y formar en esas instituciones profesores de excelencia.
Sin duda, algo debe hacerse con la formación magisterial. En México el sistema educativo es autoritario. En vez de dar a los alumnos las herramientas para entender el mundo, se les dictan una serie de conocimientos previamente establecidos como los ""correctos"" a través de libros de texto y programas de estudio iguales desde Mexicali hasta Tuxtla Gutiérrez.
Por eso los estudios como ENLACE a nivel nacional y PISA a nivel internacional nos muestran que el grueso de los ninos mexicanos puede memorizar un texto, pero no comprenderlo.
Los maestros en servicio, que están preparados para ensenar de esa manera unidireccional, fueron mal instruidos y sus cursos de capacitación y actualización deben ser redirigidos.
La mayoría de los recursos para la educación, cerca del 80%, están comprometidos como sueldos y salarios de más de un millón y medio de personas. Lo que el presupuesto no refleja son las necesidades de largo plazo de la educación.
Gobierno y sindicato deben ampliar el compromiso por la calidad educativa hacia programas que puedan ser revisados cada ano sin importar los vaivenes sexenales. Además, es urgente incluir en el pacto a todos los agentes que inciden en este proceso, como gobernadores y legisladores.
El problema de la inseguridad podría ofrecer la lección: sólo el trabajo coordinado y simultáneo a todos los poderes puede sentar bases de cambios duraderos en asuntos medulares como la educación.
A los delincuentes, donde más les duele
Si se analizan las sentencias penales por lavado de dinero se verá que éstas se dan vinculadas a delitos de flagrancia, por sujetos detectados en la frontera o en un retén. Los casos relacionados con las redes de operación del crimen organizado quedan impunes. Se sabe de muchos sicarios, capos, vendedores arrestados. Poca acción judicial se conoce contra operadores financieros.
Por tanto es loable el esfuerzo de los bancos mexicanos. Iniciarán un seguimiento minucioso a sus clientes como parte de las medidas para prevenir lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo. La vigilancia se dará a las operaciones en efectivo, transferencias de fondos y cheques de viajero.
Hay que atacar la distribución de droga, la trata de personas, la venta de órganos, pero a la larga es más oneroso y menos eficiente. Atacar la posibilidad de que esos criminales puedan integrar sus ganancias a un sistema de pagos que sostenga a su organización delictiva es la clave.
Ahora debe trabajarse por tener un mejor trabajo de inteligencia policial y reducir un sistema económico informal que inhibe el crecimiento de medios electrónicos de pago más sencillos de vigilar que el dinero en efectivo. (El Universal)
"











