"El fin de semana pasado sorprendió el desplegado publicado por la Presidencia de la República, en días diferentes y diarios distintos. Se trató de un documento con un amplio diagnóstico de la situación de violencia en nuestro país en el que se pone el énfasis en que el objetivo del gobierno no es ""combatir al narcotráfico"" sino luchar por la ""seguridad pública"".
En el documento se habla de una autoridad, particularmente en el ámbito local, ""neutralizada"" por los arreglos con los criminales que empezaron a acosar a los ciudadanos. No hay precisiones y por desgracia, tampoco evidencia de que esta situación haya cambiado. El presidente Felipe Calderón, en este desplegado considera también que la violencia se ha extendido debido a la facilidad que tienen los criminales para conseguir el armamento. De hecho, asegura que el crecimiento de la violencia en México comenzó con la derogación de la ley que prohibía la venta de armas de asalto en nuestro país vecino, Estados Unidos, ""entre uno y dos años del inicio de mi administración"".
Es cierto que el gobierno estadounidense permite la venta de casi todo tipo de armas en su territorio, pero también es cierto que esas armas entran a nuestro país de contrabando. No se ha visto, hasta ahora, una estrategia efectiva de la Secretaría de Hacienda para terminar con la corrupción en las aduanas de nuestro país, que es por donde entran las armas. Tampoco la ha habido para establecer controles en la frontera de México con Guatemala y esto involucra a la propia Secretaría de Hacienda y a la de Gobernación. Sin estos controles seguirán entrando armas letales a México y la lucha será estéril. Habría que distinguir entre causas y efectos y responsabilidades de cada gobierno.
En este texto difundido ampliamente, el presidente Calderón vuelve a decir que la intervención del gobierno federal no puede ser permanente, porque se ha establecido para dar tiempo y oportunidad a los gobiernos locales de reorganizarse, fortalecer a sus policías y de este modo impedir que los criminales actúen en sus territorios. Nada de esto ha ocurrido. Lo que es claro es que los estados violentos lo son cada vez más.
El Acuerdo Nacional por la Seguridad la Justicia y la Legalidad, firmado en agosto de 2008, está lleno imprecisiones que favorecen el incumplimiento del mismo, y las imprecisiones aparecen también en este documento en el que se dan a conocer cifras que no evidencian resultados tangibles. Se habla de 14 mil evaluaciones de control de confianza al personal de la Secretaría de Seguridad Pública y 7 mil en la Procuraduría General de la República, pero nada se dice de los resultados de estas evaluaciones ni de las acciones que se han emprendido para evitar que aquellos que no pasen el control de confianza operen a favor del ""enemigo común"", como lo llama el presidente Felipe Calderón.
El lunes, en punto de las nueve de la noche, el presidente Felipe Calderón Hinojosa ofreció, por televisión, un mensaje a la nación, cuyo objetivo no quedó claro para muchos. Pero al margen de esto, resulta incomprensible el hecho de que un mensaje al que el presidente otorgaba tanta importancia, hubiese sido tan mal producido. Sólo estaba iluminada la parte izquierda del librero que tenía detrás el presidente y por lo tanto el rostro del mandatario apareció entre penumbras y lleno de sombras que impedían verlo con claridad. En estas condiciones, el mensaje transcurrió con una serie de cortes y ""brincos"" de imagen que evidenciaban el descuido con el que fue editado y producido. Podría parecer un asunto menor pero en televisión, todo es mensaje. No faltará quien diga que se trata de atacar al presidente o al país. Nada más lejos de la verdad, se trata de cuestionar lo que carece de congruencia en el discurso impreso y el desaseo con el que se produjo el mensaje para la televisión y contribuir, como el presidente lo pidió, a que las cosas sean mejores.
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