Mercados agonizan en Tuxtla

Mercados agonizan en Tuxtla

Comerciantes y locatarios del Mercado “Juan Sabines” y de “Los Ancianos” se esfuerzan por mantener abiertos sus negocios, a pesar de la caída en las ventas debido a la emergencia sanitaria por el Covid-19.

Los vendedores son parte del sector económico más afectado por la pandemia, ya que las estrategias implementadas de relegación social han reducido su clientela, por tal motivo muchos de ellos afirman que a pesar del riesgo de contagio, “quedarse en casa no es una opción”.

El Mercado “Juan Sabines” ubicado en la zona centro -el corazón de la ciudad-, es uno de los lugares más concurridos en donde la música y el bullicio de los tenderos fueron remplazados por el silencio y por la poca afluencia de los compradores.

Ante este desalentador escenario, Cuarto Poder recorrió este y otros espacios públicos en donde atestiguó que algunos locatarios han intentado mantenerse a flote, pero también una minoría optó por no exponerse y guardarse en casa.

De los más de mil locales, entre fijos y semifijos, en el Mercado “Juan Sabines” unos 30 tuvieron que bajar sus cortinas por fuerzas mayores, siendo que los dueños y al mismo tiempo vendedores son personas de la tercera edad, quienes decidieron no exponerse y responsabilizarse de su salud.

En la jornada por las naves del mercado, algunas entradas fueron acordonadas con cinta como medida para reducir el tránsito de las personas, sin embargo, no todos los comerciantes están de acuerdo “ya que reduce el acceso a la clientela”.

A pesar de las bajas ventas y la desesperación por ver sus locales casi al borde del cierre definitivo, muchos todavía conservan la fe de que pronto el panorama cambie.

Está el caso de don Julio, dedicado a la venta y reparación de figuras religiosas, quien trata de mantenerse firme a pesar de que no ha recibido mucha clientela.

“Como podrá notar mis santos aquí me siguen custodiando; tengo el changarro lleno. He vendido y reparado muy pocos, y no sabemos hasta cuándo la situación se normalizará”, comenta.

En tanto en la zona de carnes, los establecimientos se aprecian llenos, impacientes, los tablajeros ven reducida la afluencia de su clientela; donde el producto cuelga en ganchos y otras porciones de costilla y carne molida quedan enteras en las charolas en espera de ser vendidas.

Los charcuteros Romeo y Juan se han dedicado a este giro por años en el mercado, y en estos momentos de la contingencia sanitaria afirman que vieron un impacto severo en su economía y por ende, al ingreso diario.

Así como ellos, también se encuentra en la misma situación crítica el señor Julio y su ayudante con la poca venta de cecina, tasajo, bistec, entre otros alimentos.

“Antes de desatarse este virus aún había movimiento, la casa estaba llena; ahora los pocos clientes que lleguen al mercado a comprar, es tener suerte.

“Sabemos que estamos en los días pico de mayor contagio, pero necesitamos seguir trabajando”, cuenta don Julio algo abatido ante la disminución de sus ganancias.

El panorama es similar en varios giros de este centro de abasto, donde algunos locatarios tienen más temor al cierre total de los mercados en la ciudad que al propio virus, ya que ante los contagios excesivos en la capital, las autoridades podrían aplicar otras medidas más severas.

¡Aquí está muerto!

Esta aciaga realidad también golpea al Mercado de “Los Ancianos”, ubicado en la 9ª Sur-Oriente de la capital, donde la mayoría de los locatarios comparten la expresión: “¡Aquí está bajo y muerto!”.

En esta central, compuesta de nueve naves y con un aproximado de mil 300 locales, la gente va y viene, también ha trabajado con querencia y aguante para ofrecer productos de calidad, aunque hoy sufre el tiro de este virus mortal.

Las referencias testimoniales de locatarios en este mercado conllevan a situaciones significativas: la precariedad en ventas e ingresos, y la falta de apoyo, situación que los motiva a seguir resistiendo los embates de la crisis que ha dejado el coronavirus en Chiapas.

Es importante mencionar que, hasta hoy, las medidas implementadas continúan, únicamente se han reducido a filtros en algunos puntos del mercado, pero esto a decir de los locatarios, no reduce el riesgo de infección pues el contacto entre comerciante, cliente y producto circula constantemente, lo que conlleva riesgos.

En estos momentos, la única alternativa para muchos vendedores es seguir trabajando día a día en sus negocios, sacar lo mínimo pero al final de cuentas saber que llevarán el sustento a sus hogares, esperando que urgentemente las autoridades realmente lleven a cabo la reactivación económica en los mercados públicos de la ciudad.