Fue el 7 de abril de 1996 cuando el corredor de la meseta de Copoya comenzó a presenciar las primeras invasiones, esta quedaría con el nombre del día de su arribo. En 1998 arribó un segundo grupo al sitio natural que fundaría la actual colonia Altos del Sur, ambas presentes en nuestros días.
Estos asentamientos se ubicaron en el predio particular Alta Luz VistaHermosa, que se encuentra en las faldas de la meseta de Copoya y que fungía como una barrera natural de protección al ecosistema dentro de la meseta, sin embargo las administraciones municipales y estatales de aquellos años no pudieron resolver el problema.
La primera de estas colonias tuvo consecuencias irreversibles, algunas de sus casas comenzaron a perder su simetría debido al movimiento del suelo y subsuelo, éstas a pesar de quedar inhabitables continúan siendo habitadas por sus primeros dueños.
Incluso pequeños cuerpos de agua comenzaron a brotar del suelo ingresando en algunos de los hogares, dificultando aún más el convivio dentro de las casas. Además, esta zona se encuentra dentro del Atlas Riesgo, un documento expedido por Protección Civil Estatal, el cual indica las zonas no aptas para habitar.
Para el 2015 aproximadamente el 90% del predio Alta Luz Vistahermosa fue incluida en la zona de conservación ecológica Área Natural Protegida “Cerro Mactumatzá”, sin perder el carácter de propiedad privada; fueron alrededor de 9 hectáreas de este predio las que quedaron fuera del área natural.
Sin embargo, parte de esta área natural tuvo cuatro intentos más de invasión, pero las personas fueron desalojadas en meses posteriores. Por ello se decidió crear una barda perimetral en la zona, para evitar el arribo de nuevas invasiones, una barda que aún se encuentra en el sitio.
Los frentes ciudadanos y las organizaciones ambientales han sido los únicos que han denunciado las invasiones en esta área natural, y a través de sus gestiones han logrado la recuperación de hectáreas silvestres.
Ahora se pretende crear sobre esas nueve hectáreas, no inmersas en el nuevo polígono natural, predios grandes con pocos propietarios para mantener, junto a la barda perimetral, el arribo de nuevos grupos invasores y probable proliferación anárquica del área natural.












