Paciencia, compromiso, constancia y pensamientos optimistas, son las claves para lograr los propósitos de Año Nuevo de acuerdo con la psicóloga de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Nadia Constantino Díaz, quien destacó que hay que plantearlos basados en la realidad y que no den pie al deseo.
Aclaró que lo ideal es no hacer propósitos, sino establecer metas, las cuales sean realistas y alcanzables, además explicó que “para realizar una meta, se necesitan dos cosas: la persistencia y la constancia; de esta forma se desarrolla la voluntad, lo cual va a dar pie a hábitos y estos nos llevarán al cambio”.
Lo importante, dijo, es pensar en una meta corta y fácil de ejecutar, para después planificar los objetivos concretos, para que a mediano plazo se vallan visualizando los logros; además de darles un valor con la finalidad de estar más motivados.
Al respecto, destacó que lo recomendable es buscar apoyo: “Podrías confiar en tu amigo, en un familiar, en tu núcleo social, plantearles tus deseos con la finalidad de que ellos también te apoyen y motiven, puntos importantes para lograr tus metas”.
Esto, acompañado de un pensamiento optimista, pues este, dijo, crea conexiones neuronales que ayudan a cambiar los hábitos, lo cual hace que nos sintamos bien con lo que estamos haciendo.
Y llamó a tener paciencia, pues “hay que vivir los hábitos en el presente sin agobiarse por el futuro, todo en busca de un bienestar personal”.
Sin embargo, destacó que “el cambio sólo se puede hacer, sí cambias”. Y agregó que de continuar con hábitos que perjudican, no habrá modificaciones significativas, lo cual puede generar desesperación y angustia.
“Los procesos de cambio están altamente relacionados con el grado de compromiso, y hay que hacer conciencia de que lo que estamos haciendo. Basta con preguntarse: ‘¿Qué hay que cambiar para que nuestra vida cotidiana sea más placentera?’”, dijo.
En un sondeo realizado a cinco personas en el centro de Tuxtla, las respuestas de la ciudadania fueron: “Quiero cuidar más mi salud”; “Viajar más este año”; “Formar una familia”; “Construir una casa”; y “Salir de mis problemas financieros”.
De acuerdo a la investigadora, el fin de año está considerado por las personas como una etapa de fin e inicio de un proceso, en el cual “el sujeto va en la búsqueda de un cambio, hace un análisis de vida y se decide el realizar cambios significativos”.
Constantino Díaz expresó que se tiende a analizar el futuro próximo hacia un deseo para lo que queremos en un día o mes próximo, con la finalidad de encontrar una mejoría en nuestra vida, “aquí comienzan los propósitos, y se suelen hacer rituales, para impulsarlos, siempre en búsqueda de un desarrollo personal”, compartió.
Sin embargo, dijo que el error que se comete es hacer propósitos muy grandes o poco realistas, dando por ejemplo el “quiero ser millonario”, cuando lo real debe ser “ver cuáles son mis condiciones y disponibilidad de serlo”.











