"Dos gigantes se levantan en América Latina, con la mayor superficie, la más abultada población, vastos recursos naturales y un gran potencial de crecimiento económico. Pero los empequenecen rivalidades anejas y divisiones que habrán de superarse si se quiere que México y Brasil jueguen juntos para ganar en la copa mundial de desarrollo económico, político y social.
Las naciones líderes en el subcontinente hacen su lucha por separado y a veces, incluso, rivalizando, en lugar de tener la ""osadía"" de crecer de manera conjunta, como lo sugirió el presidente Luiz Inacio Lula da Silva ante el presidente Felipe Calderón Hinojosa.
La admiración mutua por cuanto a cultura y futbol no cuaja de manera semejante en la colaboración económica ni política. Parece con frecuencia que nos estorbamos, en lugar de complementarnos.
Hay campos idóneos para revertir esa sensación, como la posibilidad de que México participe en el Mercosur y se amplíe el Acuerdo de Cooperación Económica prevalente.
En el ámbito energético, de gran importancia para ambas naciones, se presenta igualmente una oportunidad: ambos países exploran las posibilidades de la producción de etanol y de otras fuentes de bioenergéticos renovables y limpios, ante la perspectiva del agotamiento de los hidrocarburos fósiles y por la urgencia de reducir altos índices de contaminación. Se puede hacer de manera conjunta.
Del mismo modo, tanto Petróleos Mexicanos (Pemex) como Petróleo Brasileiro (Petrobras) pueden trabajar en proyectos de exploración en aguas profundas, ajustándose en todo momento al marco que la ley mexicana impone.
Es importante ese contexto legal, dado que una parte de la oposición mexicana advierte que no debe utilizarse a un gobierno de izquierda, como el de Lula, y a una companía estatal como Petrobras, a manera de caballo de Troya para propiciar esquemas privatizadores de Pemex.
En suma, la visita del presidente da Silva fue útil para trascender episodios de pugnas económicas y enfrentamientos políticos por posiciones en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.
Fuera de la retórica sobre las potencialidades de cada país en el siglo XXI, lo cierto es que tanto México como Brasil tienen capacidad real para incorporarse dentro de las cinco mayores economías del mundo en los próximos decenios.
Hace 50 anos los países de Europa, con Jean Monnet a la cabeza, ""osaron"" imaginarse otro futuro. A partir de la conciliación de intereses y la organización de la producción y el consumo del carbón y el acero, culminaron ese sueno en lo que es hoy la Unión Europea.
Los países naturalmente líderes del continente latinoamericano pueden emprender un recorrido similar comenzando con proyectos de cooperación para el beneficio mutuo de sus pueblos, ante un tema tan trascendente como es el de las fuentes de energía.
A ritmo de samba o de jarabe tapatío podemos ponernos las camisetas verde y verdeamarelha, hermanados por el gusto de hacer equipo y proyectarnos juntos en una difícil cancha en la que muchos otros compiten por un desarrollo vigoroso y sustentable. (El Universal).
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