México camina al sur

"México se acercó esta semana a Latinoamérica como no lo hacía desde el siglo pasado. Reunidos en Cancún, los presidentes de la zona acordaron las bases de un organismo regional que excluya a Estados Unidos y Canadá. Se gesta así un viejo sueño de integración entre esas naciones, hermanadas hasta ahora sólo por historia y cultura. Pero más importante: la agrupación, de concretarse, conseguiría un potencial de desarrollo y negociación que sería inalcanzable para cada país por separado.

Quienes critican la intención, suponen que una comunidad latinoamericana es una utopía sentimental ajena a las necesidades reales de México. Argumentan que América Latina es un conjunto monolítico de naciones empobrecidas y sumidas en el atraso, cuyos lastres alejarían a este país del ""primer mundo"", representado por los vecinos del norte. Sobreestiman lo conseguido en los últimos 15 años de integración norteamericana, periodo en el que México se atascó en materia económica, en tanto que ni siquiera figuró como una prioridad para Estados Unidos y Canadá. Las pruebas están a la vista, desde la incapacidad para incidir en el debate migratorio estadounidense, hasta la impotencia de ver cerradas las fronteras de Canadá a través de la imposición del visado. El factor cultural, social e histórico resultó mucho más que una barrera folclórica en el tránsito hacia el mundo anglosajón.

øQue Cuba y Venezuela violan los derechos humanosú También Estados Unidos y México, pero ello no puede llevarnos a romper relaciones ni a rasgarnos las vestiduras en aras de los ideales. Sería como esperar que India denuncie las injusticias del gobierno chino, cuando a ambos los une la necesidad de hacer un frente común ante el proteccionismo de las grandes potencias occidentales. Las naciones latinoamericanas también necesitan aliarse porque sus intereses no son los mismos que los de Europa, Estados Unidos y Canadá.

No es que deba sustituirse una cosa por la otra. Nuestra pertenencia geográfica a Norteamérica es ineludible, además de que brinda varias oportunidades, pero ello no implica que debamos cerrarnos a la posibilidad de estrechar lazos con un mercado de más de 400 millones de personas que, además, hablan en nuestro idioma. Al menos como estrategia de diversificación comercial, la medida es muy pertinente. Fue justo por depender casi por completo del comercio con Estados Unidos que México estuvo en la cima de los países más afectados por la crisis económica global.

Incluso si suponemos que lo más conveniente para México es acercarse en exclusiva a Estados Unidos, la unión con Latinoamérica sería una excelente estrategia. De ese modo el vecino se daría cuenta de que ignorar a su aliado le puede salir muy caro. (El Universal)

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