Reconocer la grandeza de México sin ignorar sus profundas desigualdades fue la reflexión que hizo el doctor José Narro Robles, profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), al ofrecer la conferencia “La salud y la educación en México” en el auditorio Constituyentes.
El honoris causa por la Unach trazó un recorrido de las fortalezas de México con una grandeza en biodiversidad, buena posición geopolítica, economía notable y riqueza cultural milenaria.
Sin embargo, advirtió que también es un país que enfrenta grandes crisis y “nuestros problemas, que no son de hoy. Los verdaderamente importantes y son casi de siempre”.
Pobreza
El académico fue contundente al señalar que la pobreza y la desigualdad “son ancestrales” y que Chiapas es un ejemplo de esa condición.
En cifras, dijo, México ocupa los últimos lugares en indicadores de desigualdad en América Latina.
“Si transformo los indicadores en una escala del uno al 100, solo en desarrollo humano aprobaríamos con seis. En desigualdad sacaríamos 15 de 100”, lamentó.
Educación
El exrector de la UNAM destacó que México tiene 35 millones de personas en el sistema educativo, pero alertó sobre el rezago de ocho millones con primaria incompleta, 14 millones que no terminaron secundaria y 24 millones con rezago escolar.
Criticó que la educación media superior obligatoria, establecida como meta para 2022, no se haya cumplido.
“Nos volvemos un país que no cumple sus compromisos, particularmente los escolares”, sentenció.
Salud
En el ámbito sanitario, el también exsecretario de Salud dio un panorama amplio de la situación de los mexicanos.
“Somos de los países de América Latina que menos destinan a salud”, dijo. Enumeró que cuatro de cada 10 adultos son diabéticos o prediabéticos, la mitad tiene hipertensión y tres de cada cuatro adultos padecen sobrepeso u obesidad.
Narro Robles hizo un recorrido por la vastedad y antigüedad del sistema sanitario nacional; sin embargo, señaló que “no nos va bien” en comparación con otros países de América Latina, en un México que ocupa los últimos lugares en esperanza de vida, en mortalidad infantil, en diabetes y en gasto público en salud; es el penúltimo entre las once naciones más pobladas de la región.
“Somos uno de los países que menos destina a salud”, afirmó, y aunque reconoció que se puede organizar mejor lo que ya se tiene.
Llamó a una “gran reforma” integral que amplíe los recursos y transforme la prevención, la vigilancia epidemiológica y la educación para la salud, porque “la salud empieza en la casa” y depende tanto de las políticas públicas como de las decisiones personales.
Mensaje a jóvenes
“Ustedes son afortunados, forman parte del 40 % de jóvenes mexicanos que cursan estudios universitarios”, dijo a los unachenses, quienes en su mayoría eran estudiantes de medicina.
Les pidió no olvidar el humanismo en su profesión: “El paciente no es un expediente, no es una cama, no es un número. El paciente es una persona”.
Y cerró con un llamado a la unidad y al cambio. “Cuando estamos unidos, lo hacemos mejor que cuando nos dividimos y nos polarizamos”, concluyó.












