"La novena Reunión Interparlamentaria México-Cuba fue un espacio idóneo para evidenciar la evolución en ambos países después de una década de tensión. En México cambió la voluntad presidencial. Felipe Calderón Hinojosa ordenó el acercamiento. En Cuba, la fragilidad física de Fidel Castro parece propiciar una fuga hacia adelante y un replanteamiento de si vale la pena mantenerse beligerantes frente a quien fue, históricamente, aliado.
Tras décadas de lazos de conveniencia política entre los regímenes del PRI y Fidel Castro, el estatus de las relaciones bilaterales comenzó a modificarse por las convicciones liberales del presidente Ernesto Zedillo, y por torpezas insólitas de la diplomacia del presidente Vicente Fox, que hizo célebre el ""comes y te vas"".
En ambos casos el telón de fondo era un legítimo interés porque la diplomacia mexicana no se censurara en el tema de los abusos de los derechos humanos en Cuba, pero con pésimas maneras que llevaron la relación a un nivel de crisis en mayo de 2002, cuando Castro literalmente se burló del presidente de México dando a conocer grabaciones privadas.
No sorprende que Zedillo y Fox fueran superados por la enorme habilidad del comandante cubano no sólo para sobrevivir a los atentados de la CIA -ahora plenamente documentados y reconocidos- sino a los cambios más radicales de la geopolítica, como la caída del Muro de Berlín.
Eso ya es historia. El momento presente se antoja propicio para el reencuentro diplomático, que no cultural, porque la relación entre los pueblos nunca dejó de ser intensa y fraternal
Se abre un horizonte interesante. Calderón, un político más pragmático que sus antecesores, sabe que no está en el interés de México quedarse al margen de los cambios que, a querer o no, por fuerza de la naturaleza, se acercan en Cuba.
Los temas debatidos en la interparlamentaria que concluyó ayer son paradigmáticos de la agenda bilateral que ha de procurarse: condena del embargo comercial estadounidense a la isla, migración, comercio, deuda externa, educación, cultura, salud y derechos humanos.
Hay manera y hay responsabilidad de los mexicanos para seguir abordando el deseable ensanchamiento de las libertades individuales en la isla; se puede hacer acompanando lo que los propios cubanos se planteen como deseable. En ese sentido, los rezagos en la agenda de libertad de expresión deben revisarse. Apenas en febrero de este ano las autoridades cubanas decidieron expulsar a los corresponsales de El Universal, la BBC de Londres y el Chicago Tribune por no estar de acuerdo con sus reportes de prensa. Eso también debería dejarse como un episodio del pasado. La nueva etapa que se abre en la relación bilateral debe ser registrada en su justa dimensión. Los lectores de esta casa editorial en particular y de México en general se merecen acceso directo a la realidad cubana. También los cubanos se beneficiarán del ensanchamiento de los canales de comunicación, porque siempre será mejor tener en México interlocutores que hayan acompanado el proceso de evolución de la isla que una opinión pública informada a trasmano sobre su realidad.
El reloj latinoamericano marca la hora del reencuentro y hemos de actuar, en ambos lados de la relación, como verdaderos estadistas y no como burócratas que administran el pasado. (El Universal)
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