El gobierno de México está reanimando su vasta y compleja relación diplomática con Estados Unidos con los ojos puestos en encontrar soluciones a la situación de nuestros trabajadores migratorios, del combate conjunto al tráfico de enervantes y otros temas de interés común.
Ayer mismo, en preparación de la reunión de la Comisión Binacional que se llevará a cabo en Washington el 26 de octubre próximo, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, tuvo una entrevista allá con el Procurador General, Alberto González, y con el director de la Oficina de Política Nacional para el Control de las Drogas, John P. Walters, en la que se debieron repasar temas como la situación del combate conjunto al narcotráfico, que es una cuestión toral para los dos países, así como asuntos relativos a la seguridad nacional de cada uno, la violencia en la frontera, la posición de los gobernadores del sur de EU, el agua y las condiciones del medio ambiente.
Luego de un lapso de malentendidos, de titubeos, dilaciones, contradicciones y omisiones que han afectado el tratamiento bilateral de la agenda común, tan detallada como corresponde a países que comparten una frontera de 3,100 kilómetros, hoy la situación parece ser diferente y se vive un momento de buenas relaciones y cordialidad entre ambos, lo cual es bueno para los dos, pues tienen vínculos de índole diversa que sólo mediante el diálogo, el sano interés común y la solución compartida pueden y deben ser vistos por las dos partes.
Por tanto, es conveniente que la Secretaría de Relaciones Exteriores, a través del canciller Derbez, ponga toda la atención en encontrar puntos de acuerdo de beneficio común, en donde nuestro país debe aprovechar la vecindad con la nación económicamente más poderosa del mundo, lo que debe servir a México y no ser una detente para su propio desarrollo, siempre y cuando no se pongan en juego los intereses históricos mexicanos, como son el del derecho internacional, la soberanía que suena demodé , pero que debe existir y los derechos humanos de nuestros trabajadores allá y, naturalmente, nuestra propia seguridad nacional.
Paralelamente con estas reuniones, por su parte el subsecretario de asuntos de América del Norte, Jerónimo Gutiérrez, cumplirá hoy, en Sacramento, una misión con el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. Esta tiene el encargo de mostrar el interés de México por que se expidan licencias de manejo a los trabajadores mexicanos indocumentados, como ya ocurría anteriormente. Entre otras, razones de política electoral en el estado de California llevaron a la cancelación de ese beneficio, pues el candidato Schwarzenegger necesitaba los votos de los grupos que resienten la presencia y competencia de nuestros paisanos.
La misma razón, pero en sentido inverso, puede ser válida ahora que el gobernador ha anunciado su intención de reelegirse, para atraer el voto latino del estado estadounidense donde más mexicanos hay.
El mismo Schwarzenegger, como inmigrante austriaco deberá entender más fácilmente la importancia de poseer un documento que le adjudique personalidad legal para la infinidad de trámites requeridos en una sociedad desarrollada.
Importa mucho que en tanto no alcancen a regularizar totalmente su situación migratoria, dispongan al menos de elementos mínimos para poder desenvolverse con más facilidad durante su trabajo allá.
Ambas misiones, en las esferas federal y estatal, cumplen con propósitos bien definidos, justos, y apoyados por la opinión pública nacional. Los resultados darán cuenta de la gestión que habrán llevado a cabo en esta nueva etapa de la relación binacional. (El UNIVERSAL)











