"Si alguien tuviera duda sobre el impacto de la interrelación entre Estados Unidos y México sólo tendría que enterarse de los esfuerzos que hacen la embajada de México en Washington, por un lado, y una coalición de sindicatos ""progresistas"", a su vez, por acercarse a los aspirantes presidenciales estadounidenses.
De hecho, tal interés no es extrano ante la creciente importancia de la interrelación bilateral en temas que van de la economía a la situación de los migrantes mexicanos en Estados Unidos, y tampoco es algo del todo inédito. Lo novedoso es que se realice tan abiertamente.
Por un lado, la actual indefinición en el lado demócrata obliga al sector oficial a buscar y mantener contactos con académicos y funcionarios que, como Madeleine Albright y Sandy Berger en el campo de Hillary Rodham Clinton, son viejos conocidos desde su participación en el gobierno de Bill Clinton; en lo que se refiere al senador Barack Obama, la presencia de otros elementos con antecedentes importantes en las relaciones exteriores, como el catedrático y ex consejero de seguridad nacional Arturo Valenzuela, puede facilitar las cosas.
Pero en ningún caso se trata de una garantía de atención o de buenas relaciones, como tampoco lo es que en el lado republicano el aparente aspirante victorioso John McCain sea aconsejado sobre Latinoamérica por legisladores como los cubano-estadounidenses Iliana Ros Lehtinen, Mel Martínez y los hermanos Lincoln y José Díaz Balart.
Lo curioso es que McCain, senador por Arizona durante más de 18 anos, tiene sus propias ideas y conocimiento sobre la región, en especial sobre el vínculo con México.
Y tampoco es garantía de buenas o malas relaciones, aunque sí es importante, y mucho, que haya comenzado el establecimiento de contactos con su equipo.
No es el gobierno mexicano, empero, el único interesado en buscar contactos con aspirantes presidenciales estadounidenses.
De hecho, aun fieros y tradicionales reductos del ""anticapitalismo"" -que en México implica normalmente ""antiamericanismo""- como el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y otras agrupaciones ""progresistas"" realizan ahora una ""caravana"" hacia El Paso para establecer un ""diálogo directo"" con el senador Obama sobre la situación de los trabajadores migrantes.
Esto, por supuesto, tiene poco que ver con el hecho de que Obama parezca hallarse ahora en el umbral de un acontecimiento histórico y de convertirse en el primer hombre de color postulado a la Presidencia de Estados Unidos por uno de los dos principales partidos políticos de ese país.
Pero no es malo. Aunque el que la reunión haya sido arreglada por sindicatos estadounidenses podría levantar interrogantes.
Después de todo, tanto ciertos sindicatos estadounidenses como ciertos sindicatos mexicanos se quejan de convenios como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y el SME, que se precia de una postura revolucionaria, está entre los primeros.
Claro, la visita tiene que ver con los migrantes, no necesariamente con cuestiones de política mexicana ni mucho menos con sus propias posiciones respecto a tales acuerdos internacionales.
Ciertamente no sería de esperar -zo sí?- que los enviados del SME expliquen a Obama sobre la venta de plazas sindicales y las cláusulas de exclusión de trabajadores técnicos extranjeros. Tal vez sea información que quieren aportar para beneficio de los migrantes mexicanos en Estados Unidos... (El Universal).
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