Para diversos especialistas en temas migratorios, Guatemala y México persisten en hacerle el trabajo sucio a Estados Unidos en la contención y desintegración de las caravanas migrantes, en donde el objetivo es contener, retener y regresar.
Al respecto, Ivonne Álvarez Gutiérrez, doctora en Ciencias Sociales adscrita al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), destacó que ambos países están conformando un muro vertical de las estrategias de contención de Estados Unidos, y se nota en el tremendo despliegue policíaco-militar y los agentes de Migración, tanto en Guatemala y en la línea de la frontera natural del río Suchiate, en donde el país mexicano ha esparcido alrededor de 500 elementos.
Señaló que como nueva estrategia, los organizadores de la caravana 2021, están utilizando a los más vulnerables, mandando al frente a niños y mujeres, ante la desestructuración de la caravana previa a 2021.
Estos sectores (mujeres, niñas y niños) son quienes más han sufrido los embates de la pobreza y violencia en sus países de origen, y en la contención vienen a recibir más agresiones de parte de la Policía Nacional de Guatemala, nación que ha determinado y no desistirá en desmembrar a la multitud que quiere llegar a su principal destino: Estados Unidos de Norteamérica.
Desprotección
Señaló que estos gobiernos han llamado con calificativos de migración “segura, ordenada y regular”, pero están siendo sólo eufemismos para llamar al control y la contención de la propia migración, es decir, estos calificativos no se pueden dar en un contexto tan caótico como el que se vive actualmente en la franja fronteriza de Guatemala y México.
Sobre todo el que tiene Honduras, basta con recordar que a este país no sólo le pegó la pandemia, el año pasado le asestaron dos huracanes con una intensidad impresionante y son además efectos de cambio climático que ya se tiene previsto seguirán golpeando más en esa región.
“Entonces, la postura está siendo de desprotección aun con estas acciones de enviar camiones, de aparentemente solidarizarse; no tiene otro objetivo más que contener, retener y regresar. ‘Antes que el problema me llegue aquí a mi frontera, prefiero que tú, Guatemala, y yo, con toda esta solidaridad aparente que tengo, te mando los camiones para que regresen a su país’; pero creo que no estamos viendo esos movimientos justamente con esos lentes humanitarios, por lo que debemos de verlo con toda esta crisis que estamos viviendo y no se está mirando con esa postura crítica hacia el país de origen”, externó.
“¿Qué se está haciendo para aliviar toda esta pobreza, todos estos efectos adversos negativos de los propios desastres naturales?” -Se cuestionó la investigadora-.
“Los propios cónsules de los países del ‘Triángulo Norte’ llaman a eso, a la propia migración segura, ordenada y regular, pese a ello siguen siendo calificativos que no se pueden dar en un contexto de caos, inseguridad, pobreza e incertidumbre, toda vez que las caravanas van a seguir porque justamente no se está interviniendo en el origen de estos movimientos desde las necesidades de las propias personas”.
Derecho humano
Ante este hecho, la migración va continuar y no se va detener porque “la migración es un hecho histórico, es un derecho de las personas el decidir a dónde movilizarse y buscar mejores condiciones de vida, aunque todavía no está reconocido como derecho humano, en otra palabras, existe el derecho de salir de tu país pero no tienes el derecho de ingresar a otro país y todavía esa regulación está en manos de los países de destino, por eso es que las políticas migratorias son diferentes en cada país, falta justamente ese otro derecho de entrar a cualquier país que es por el que se está luchando actualmente”, expuso.
Para diversas organizaciones civiles en Chiapas, la política de detección, contención y devolución no está funcionando, “los lentes tienen que ser otros, tienen que ser de seguridad humana, tienen que ser de derechos humanos, ahorita que estamos tanto en el argot de los derechos humanos, esos lentes han estado ausentes en las políticas migratorias, dicho de otra manera, no estamos poniendo al centro a la persona, sus necesidades y su dignidad humana, estamos poniendo en el centro a la propia seguridad nacional de cada país y en función de esto cada país hace con los movimientos migratorios lo que se les da la gana y ahí mucho está en influir en el origen en estos países y no necesariamente con políticas de rotación de recursos, de generación de empleo, porque estas acciones generan cierta incertidumbre, sino que desde la Organización de las Naciones Unidas o desde la propia Organización de Estados Americanos (ODEA), se puedan generar políticas o programas que obliguen a los países de origen a atender a su población”.
Migración en “puntos ciegos”, la más peligrosa
Ante la actual estrategia de la caravana, en donde supone que “da seguridad por la visibilidad que le da a las personas y por lo tanto protección”, se trabaja por su desarticulación, entonces, surge la opción de migrar por lugares peligrosos, ocultos y en pequeños grupos.
En esos “puntos ciegos” (rutas clandestinas), también se ha señalado que pueden estar operando grupos del crimen organizado. “Definitivamente, la migración es algo que no se va a parar, es imposible lograr pararla y es imposible principalmente por las condiciones en las que se origina”.
Motivaciones
De acuerdo a diversas investigaciones y el trabajo de campo, se ha observado que dentro de una combinación de factores, el motivo principal de la migración de países centroamericanos es la violencia extrema por parte de los grupos denominados “Mara Salvatrucha”, que se presentan en los países de Honduras y El Salvador, seguido de la pobreza extrema y la reunificación familiar, así en ese orden.
Muchos, especialmente los jóvenes, tienen el objetivo llegar a Estados Unidos por lo que se quedan temporalmente en México, y justamente en ese objetivo se habla por parte de los expertos de la verticalización de la frontera sur-Estados Unidos, en donde México se está convirtiendo en ese muro contra los migrantes junto con Guatemala. Ante ello, últimamente se habla de “la externalización de la frontera sur a Estados Unidos y la frontera sur se alargó hasta México en años pasados y recientemente se fue hasta el país guatemalteco”.
Cambios en las leyes migratorias
Cabe destacar que recientemente se generó un cambio a la Ley de Migración en México, en donde se armonizó con la Ley General de Niños, Niñas y Adolescentes, la cual determina que a partir de enero del 2021, ningún menor de edad puede ser albergado, detenido o presentado por el Inami. Ante esta situación, se tendrán que activar otros mecanismos de alojamiento, ya sea en el propio Sistema DIF o en familias de acogida.
Dentro de este contexto, un dato alarmante que tiene que activar los focos rojos en la región es que, en el 2019, el Inami reportó la presentación de más niños de entre cero y 11 años de edad que viajan solos; ya superaron a los adolescentes, los cuales están migrando de su país de origen en una edad de mayor vulnerabilidad, de extrema vulnerabilidad en un país que no conocen.
Otro de los cambios que tendrían que venir, a decir de la especialista, es ver a la migración y ver a la persona en el centro, ver la seguridad humana y no la seguridad nacional, lo que implicaría que las autoridades pondrían en el centro de su atención a la persona y sus necesidades más que a la propia regulación migratoria o la propia seguridad nacional.
Dentro del discurso académico es lo que últimamente se está pidiendo, aunque suena difícil y utópico, pero dentro del florecimiento de los derechos humanos es un cambio que se tiene que dar y al final del día, en el caso de México, si llegara la caravana de Honduras a la frontera del sur, en vez de contener y devolver, lo que se tendría que hacer en función de nuestras propias leyes, es atender las propias necesidades que esas personas que viajan en caravanas tienen, y que sea en función de medidas humanitarias, no solo necesidades básicas como alimentación, agua, alojamiento, sino en función hacia donde se dirigen, incluso en regularizar.
La primera estrategia que implementó el Gobierno Federal en la primer caravana que vino fue dar visas humanitarias que les permitía estar por un año en el país; la cual fue una acción muy aplaudida en un principio incluso por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sin embargo, el problema fue que no le gustó a Estados Unidos porque todas estas personas van a hacia su país.
Monitoreo
Ante el uso de la fuerza en la anterior y la actual caravana de migrantes por parte de Guatemala, esta actuación no la debe adoptar México, no obstante, ya se observó, en días anteriores, el gran despliegue de fuerzas de la Guardia Nacional y agentes de Migración, lo cual está impactando dentro de algunos sectores, de hecho, existe una Red de Monitoreo en la Frontera Sur para hacer monitoreo de la situación que acontezca en caso de que llegue la multitud a la frontera sur de México en Chiapas.
Las Redes de las OSC suponen que va a resultar difícil que llegue con la estructuración que tiene actualmente esta caravana: “Se ve complicado que llegue, pero cuando lo hagan los estará esperando un fuerte operativo militar y del Instituto Nacional de Migración de la frontera sur, que incluso ya está parando a la gente que cruza cotidianamente el Suchiate en el caso, por ejemplo, de Tapachula”.
“Por ello, la actitud que debería adoptar nuestro país es de atención de las personas que vienen en la caravana y sus propias necesidades, esperemos que así sea, que se atienda, se reciba y que no se reprima”, enfatizó la investigadora desde Chiapas.












