Antes de la década de los cincuenta del siglo pasado, los infantes no presentaban cuadros referentes a la sintomatología del asma. Alrededor de diez años después este trastorno de la salud comenzó a presentarse.
Lo anterior, de manera frecuenta en niños y adultos, por lo que la principal sospecha de la causa fue la vacuna contra la tuberculosis empleada en la población infantil para combatir esta grave enfermedad, informó el experimentado médico e investigador, Fernán Pavía Farrera.
“Me pude percatar que comenzaban a existir en los niños problemas en su actividad respiratoria y que estas patologías eran resistentes a los antibióticos que se les medicaban. Entonces me pregunté por qué años antes esos problemas no existían”, subrayó Pavía Farrera, médico egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Mediante las consultas al nieto de un amigo suyo, Fernán Pavía comenzó a indagar, en aquel entonces, esta nueva problemática respiratoria que se hacía frecuente también en la comunidad adulta.
Deducción
Después de meses de estudios e investigaciones, la deducción el médico tuxtleco fue que por esos años se comenzaba a emplear la vacuna contra la tuberculosis en la población de bebés de toda la República Mexicana.
“Por ese entonces ya se estaba aplicando al vacuna BCG, para combatir la enfermedad de la tuberculosis y era inyectada a los recién nacidos”, agrego Fernán Pavía.
Cabe señalar que la vacuna BCG (Bacillus de Calmette y Guérin), se crea a partir de la extracción de la Mycobacterium bovis, una bacteria que ocasiona la tuberculosis en el ganado, pero que en humanos funciona como un benefactor.
Sin embargo, este componente de la vacuna aparentemente puede ser contraproducente, ya que origina una bacteria que ocasiona síntomas de asma en los seres humanos, la cual se alberga en los pulmones y puede perdurar por mucho tiempo allí.
“Pero también al investigar en el historial familiar del niño, encontré que un tío y su abuelo habían padecido de un trastorno en el aparato respiratorio, parecido al asma, eso confirmó mi idea que se podía tratar de un estado infeccioso, debido a una de las variantes del microbio de la tuberculosis, la cual genera manifestaciones alérgicas”, puntualizó Pavía Farrera.
Por manifestaciones alérgicas del aparato respiratorio se entienden la tos, obstrucción en la nariz, silbidos al inhalar aire, y por último, la falta de aire; cuando coinciden estos cuatro puntos se dice que se trata de una crisis asmática.
Cabe destacar que probablemente la vacuna no sea la génesis total de este padecimiento, pero sí una de sus variantes.
Origen de la vacuna
“La cura para la tuberculosis fue sacada de la bacteria que genera esta enfermedad en las vacas, pero esta bacteria producía defensas para los casos de ‘meningitis tuberculosa’, pero no evitaba la ‘tuberculosis pulmonar’ en el humano; mientras se encuentre viva esta bacteria producirá diferentes tipos de alergias”, ilustró el también cronista de la capital chiapaneca.
Con base en estos resultados, Fernán Pavía comenzó a dar tratamientos para combatir dicha patología, esto de acuerdo con el peso y edad de los diferentes pacientes; fue así como de “boca en boca” se dieron a conocer los beneficios de este tratamiento respiratorio, teniendo en su haber más de mil personas, entre niños y adultos, tratadas con éxito.
Es pertinente señalar que el médico tuxtleco fue de los primeros a nivel mundial en investigar, estudiar y dar a conocer a fondo las posibles causas de esta sintomatología.
“Mi principal interés estaba en que las instituciones de salud del estado o las escuelas de medicina tomaran este proyecto para seguir con investigaciones correspondientes y que además cumplieran con los lineamientos científicos, porque en lo personal no tengo la capacidad ni los recursos para llevar a cabo dichas investigaciones”, finalizó Fernán Pavía Farrera.












