Los mantos acuíferos se están viendo afectados por la presencia de plásticos y microplásticos, generando estragos en las plantas, suelos y cuerpos de agua, así como una sobreproducción de algas y fitoplancton, esto entre “una cascada de consecuencias”, sostuvo el investigador del Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad, Alejandro Hiram Cueva Rodríguez.
Explicó que se realizan experimentos sobre las consecuencias de los plásticos en determinados ecosistemas, especialmente en los mantos acuíferos, donde refiere que en los “suelos contaminados con plásticos aumenta esta infiltración y los plásticos están sirviendo como supercarreteras o como un carril de alta velocidad para el agua”.
El agua infiltrada suele ser usada por las plantas, sin embargo, al transferirse más rápido en la superficie y profundidad, genera que las plantas presenten estrés por no tener tanta disponibilidad del vital.
Y mientras los microplásticos se están filtrando poco a poco, “este aceleramiento en las tasas de infiltración está llevando a otro efecto que todavía no se sabe bien cómo funciona, pero se sabe que (las plantas) están liberando una forma de nitrógeno a los organismos”.
“Este nitrógeno se hace más accesible con la infiltración de agua, se va a los cuerpos de agua, ríos o lagos y genera eutrofización, produciendo un boom de algas y fitoplancton, algo que no es agradable para esos cuerpos de agua”, expuso.
Subrayó que al llegar estas partículas a ríos y lagos, “los peces no distinguen, no saben si es un plancton o un alga, el cual va al tracto digestivo, y cuando llega un pescador, este lo agarra y lo lleva al mercado, lo freímos y nos lo comemos, entonces ahí se va siguiendo la cadena trófica”.
Si el aumento del uso del plástico y su escaso reciclaje continúa como hasta ahora, para el 2025 los océanos tendrán una tonelada métrica de plástico por cada tres toneladas métricas de peces. Es de destacar que en 1979, el consumo de plásticos era de 62 millones de toneladas, pero para el año 2000 pasó a 160 millones.












