Con la imposición de la ceniza en la frente a cientos de fieles se dió inicio oficialmente a la Cuaresma, tradición importante dentro del calendario católico. Cientos de feligreses asistieron a la catedral de San Marcos al medio día para presenciar la misa oficiada por el sacerdote José Díaz Velázquez.
A la par, miles de tuxtlecos acudieron a las celebraciones de la Santa Misa que se ofrecieron en las distintas iglesias, para vivir el inicio de una temporada de oración y penitencia, un periodo de preparación para la Pascua.
Momento de fe
En el corazón de la ciudad, sobre el púlpito una tela con la oración “Crea en mí, señor, un corazón puro” recibe a la comunidad católica, el padre Díaz describió esta jornada como un momento de profundo significado para la fe.
“Es para que nosotros meditemos lo que somos, de dónde venimos”, expresó el sacerdote, explicando que el rito de la ceniza busca alejar a los creyentes de la soberbia y el orgullo.
Llamado
Pidió a los creyentes vivir esta fiesta de cuaresma con humildad al igual que con amor al prójimo, “nos amemos y nos aceptemos todos como hermanos”, añadió.
El padre José Díaz hizo un llamado a la comunidad a aprovechar este periodo litúrgico al que calificó como“tiempo de gracia y de bendición”. Su mensaje se extendió especialmente a las familias a quienes pidió ser el primer ejemplo para los más jóvenes.
“Los hijos hacen todo lo que ven de su papá y de su mamá. Todos tenemos esa responsabilidad de dar ese ejemplo”, enfatizó.
Visiblemente contento por la participación de los feligreses, el sacerdote concluyó con una bendición para los asistentes, deseándoles sabiduría y una disposición dócil “a esa invitación que el Señor nos hace” durante este tiempo de reflexión.












