Actualmente las migraciones de personas indígenas de origen chiapaneco pueden verse desde la península hasta el norte del país. Las situaciones y condiciones son diversas, pues van desde la mendicidad hasta “el posicionarse como empresarios de artesanías”, relató el coordinador de la asociación civil Voces Mesoamericanas, Aldo Ledón Pereyra.
Si bien en los últimos años las dinámicas de migración chiapaneca ha sufrido modificaciones, destacó que esta no va a la baja, ya que contrariamente, “sigue siendo un punto decisivo en términos económicos”, además cultural.
“Ya no se puede entender a los pueblos indígenas del estado de Chiapas sin el elemento central de la migración, con impactos importantes a nivel comunitario y en términos de la derrama económica o culinarios; es evidente que hay un cambio cultural importante”, declaró.
El activista resaltó que “nos encontramos ante una reconfiguración identitaria”, generando una mayor riqueza y “aspectos curiosos en las nuevas generaciones”, y ejemplificó con las “niñas y niños nacidos en Estados Unidos, que tienen como elemento particular la pérdida del español y hablan en inglés y una lengua indígena”.
Sin embargo, hay situaciones desfavorables al considerarse un sector al que se le ha visibilizado en situaciones de mendicidad y en donde “comunidades o grupos familiares bastante amplios se van a trabajar hacia Nuevo León, Guanajuato, Puebla, por lo que es muy común ver a personas en las esquinas con los trajes típicos pidiendo dinero y en situación de mendicidad”.
Reconoció que en otros lugares se han posicionado como vendedores de artesanías; “por ejemplo, es común ver tiendas grandes en la península, en la Ciudad de México, siendo administradas por personas de los pueblos indígenas.












