Investigadores de Chiapas fueron invitados por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) para realizar el coloquio “Chiapas: Reflexiones sobre su actualidad a casi 30 años del levantamiento armado zapatista”. Dentro de las conclusiones identificaron a dicha insurrección como un fuerte polo de investigación, aunque con pocos estudios sobre el fenómeno de la migración como factor de cambio en las comunidades.
Desde la Casa Rafael Galván, el Posgrado en Ciencias Antropológicas en su 30 aniversario y el Departamento de Antropología, así como por la Red de Estudios sobre las Resistencias Indígenas, recibieron a diversos investigadores e investigadoras.
Participación
El doctor Jan Rus, del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (Cesmeca), dio un contexto sobre las condiciones económicas y laborales que imperaban en las comunidades tsotsiles entre 1974 y 2004.
Rus destacó dos periodos importantes en la economía de los Altos: por un lado, la crisis y quiebra del sistema de plantaciones o fincas en la entidad, y por otro, la nacionalización e internacionalización de la mano de obra de la gente de la región, posterior al movimiento zapatista.
“Antes de los años 80 del siglo pasado, la economía de las familias dependía de las migraciones temporales de trabajo en fincas de Tierra Caliente (región). Mientras que en el segundo periodo lo hacen de migraciones más largas; pero no se trata solo de un cambio sociopolítico” vinculado al zapatismo. “Después de Acteal, en diciembre de 1997, la gente no estaba dispuesta a que ese [atroz] hecho se repitiera y empezó a buscar trabajo fuera del país y para el año 2000 se descubre en Chiapas la migración indocumentada a Estados Unidos” consideró.
Además, el investigador señaló que de 2006 a 2012 había 25 mil tsotsiles y tseltales en Estados Unidos: “(…) y lo interesante es que quienes regresaron encontraron un quehacer en Chiapas, sobre todo a partir del turismo y de la construcción; por lo tanto, había una nueva economía indígena en los Altos de Chiapas hasta la pandemia, fenómeno que la hizo colapsar, debido a la baja actividad turística”, dijo al tiempo de señalar que “antes de insurreccionarse, el EZLN ya había tenido una derrota causada por el filón indígena de las filas de la insurrección”.
El doctor Saúl Velasco, investigador de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), refirió en una entrevista que el subcomandante Marcos dijo que antes de insurreccionarse el EZLN ya había tenido una derrota “causada por el filón indígena de las filas de la insurrección”, pero también tuvo que reconocerse otra cuando las mujeres zapatistas hicieron una gran revolución interna, porque expresaron su hartazgo al manifestar: “Estamos de acuerdo con la autonomía, pero no con los usos y costumbres”, siendo esto un acontecimiento trascendental.
Revolución interna
El de la migración “es una tercera probable revolución interna”, de modo que los zapatistas invitaron a los papás a conminar a sus hijos a evitar ese éxodo de sus territorios, pero “¿quién contiene el río de la juventud?”.
Este es un tercer momento de revolución interna y “obviamente ha mostrado que el zapatismo está lleno de rebeldías y sería una paradoja ignorarlo como un fenómeno en evolución”. Por ello, habría que entenderlo en “varias entradas”; aquella que lo piensa como un ejército en su preparación vertical, otra como un fenómeno de organización social y política, y una más “que es el cuerpo femenino del zapatismo y de las juventudes, el de las infancias y adolescencias zapatistas”.
En ese sentido, depende dónde se quiera mirar para pensar sobre la migración en el zapatismo como un acto de deserción, pero no se reduce simplemente a eso, sino que está el de crear y mantener una sociedad, por lo que en ese sentido no hay manera de detener ese cauce.












