La migración, en sus distintas modalidades, se ha erigido como un fenómeno con impactos directos en el cambio climático y en la configuración social y territorial de las comunidades, tanto de origen como de destino. Así lo advirtió la doctora Deysi Ofelmina Jerez Ramírez, investigadora de tiempo completo del Instituto de Gestión de Riesgos y Cambio Climático de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).
La especialista, cuyo trabajo se centra en el análisis multidisciplinario para la reducción del riesgo de desastres, explicó que en Chiapas no solo se estudian fenómenos físicos como la actividad sísmica, sino también procesos sociales y territoriales fundamentales. La entidad, señaló, representa un “laboratorio natural” para examinar la interacción entre el riesgo, el cambio climático y las dinámicas humanas, incluyendo los efectos en el turismo y, de manera crucial, en la movilidad de la población.
“La migración tiene diferentes niveles, intensidades y causas; son aspectos multidimensionales”, expuso Jerez Ramírez, quien ha participado en investigaciones sobre migración climática en coordinación con organismos como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). “Si a factores como la pobreza o la marginación le sumamos procesos ambientales que incentivan a las personas a dejar sus lugares de residencia, los impactos son profundos tanto en el sitio de salida como en el de llegada”.
Hallazgos
Uno de los principales hallazgos de su trabajo es que las ciudades y comunidades receptoras no están planificadas para absorber grandes volúmenes de población en períodos cortos. Esta situación provoca alteraciones severas en la dinámica social, el uso del suelo y el entorno ambiental, como la deforestación para crear nuevos asentamientos.
Asimismo, la investigadora alertó que estos flujos migratorios modifican la cotidianidad de los territorios receptores, aumentando la demanda de servicios, cambiando los patrones de ocupación del espacio y elevando la exposición a riesgos ambientales para todos sus habitantes.
Concluyó que entender esta compleja red de relaciones es esencial para diseñar políticas públicas que no solo gestionen los riesgos asociados al cambio climático, sino que también anticipen y mitiguen los impactos sociales de la movilidad humana forzada, un fenómeno que define de forma creciente la realidad de Chiapas y de muchas regiones del mundo.












