Luego de los casos de San Fernando, Tamaulipas, y de otros más en distintos estados del país que han sacudido conciencias sobre la tragedia que enfrentan grandes y constantes grupos de poblaciones en tránsito hacia Estados Unidos, los llamados migrantes se han convertido en entes muy visibles que además ahora han comenzado a hacer escuchar su voz en manifestaciones y marchas.
Ambos elementos, la tragedia y la consecuente manifestación, han captado la atención del mundo, pues las ejecuciones en masa que se denunciaron en meses pasados eran, son y seguirán siendo para horrorizar y conmover al más insensible servidor público.
En este escenario, la representación en México de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha sostenido que la creación de corredores seguros para los flujos migratorios, y dotar de una visa de paso a esta población en tránsito, son dos aspectos que podrían influir positivamente en la solución del grave problema que enfrentan quienes se aventuran en un viaje que tiene como meta y objetivo Estados Unidos, porque allá, creen, sí hay trabajo y expectativas.
Las dos propuestas, de acuerdo con el representante de la Organización de las Naciones Unidas, además de una transformación de las instituciones que tienen que ver con la migración, es decir en primera instancia el Instituto Nacional de Migración, y en segunda, algunas policías que frecuentemente intervienen en la intercepción y detención de indocumentados, sería un avance muy importante para garantizar el respeto a las garantías individuales de estas personas.
La violación a los derechos humanos de los migrantes en México podría reducirse en gran medida si se garantizaran corredores seguros para los flujos migratorios y una visa de paso que hiciera legal el tránsito de los centro y sudamericanos en su objetivo de llegar a Estados Unidos, es el planteamiento del organismo internacional. Según tal razonamiento, el Gobierno de México estaría en condiciones de ofrecer esas visas de paso, pues nada pierde y se respeta el derecho de tránsito de los migrantes, ya que la forma en que crucen la frontera para llegar a Estados Unidos es problema de cada migrante y lo que hagan del otro lado del río no afecta a este país.
Conociendo la terrible realidad que viven hoy estas poblaciones extremadamente vulnerables y horriblemente victmizadas, se considera, no habría motivo para negarse a tal propuesta.











