Migración

El tema de la migración está relacionado con la economía, pero aquí también con el crimen y la violencia, problema significativo para el desarrollo de los países centroamericanos.

En tres países de la región -Guatemala, El Salvador y Honduras- los índices de crimen y violencia se encuentran entre los tres más altos de América Latina. En los demás de la zona como Nicaragua, Costa Rica y Panamá, los niveles son menores, pero un aumento en años recientes preocupa a diversas instituciones.

Este fenómeno debilita el crecimiento económico, no solamente por los salarios perdidos, sino porque afecta las inversiones y desvía los escasos recursos gubernamentales a fortalecer la aplicación de justicia en lugar de promover la actividad económica.

La migración merecería más atención, políticas claras frente al hecho que enfrentan cada vez más personas en su tránsito hacia el norte del país. Al empeorar la situación en Centroamérica, debido a nuestra vecindad es de esperarse que el fenómeno se sienta con mayor intensidad de la que se percibe ahora en diferentes regiones, por ejemplo en el norte, en la zona de Palenque, y en la Costa, en Arriaga, o en otras como Huixtla.

Todo parece indicar que el tránsito de personas, pese a las complicadas situaciones en Estados Unidos, aumentará en los próximos años, pero en Chiapas, los organismos que lidian con el asunto son únicamente el Instituto Nacional de Migración, el Grupo Beta. Lo demás está bajo la responsabilidad de particulares altruistas y de organismos vinculados con la Iglesia Católica.

Si la instrucción es, como se indica, asistencia a estas poblaciones en tránsito, no se ve mucho en ese sentido; si por el contrario, la política es de contención, pues tampoco en ese sentido se observan muchos resultados. Y lo sustancial es que no se sabe cuál es la política ante esto.

Mientras tanto, el problema, de acuerdo con los pronósticos, crecerá. Eso quiere decir que cada vez más veremos enormes grupos que huyen hacia Estados Unidos en busca de sobrevivir y alejarse de la situación que prevalece en la región centroamericana.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha expresado preocupación ante graves violaciones a los derechos de niños, niñas y adolescentes en esos países.

El interés en estos fenómenos obedece a que son vecinos cercanos y lo que suceda en esa zona repercutirá tarde o temprano dentro de nuestras fronteras.

Pero tambien es un asunto de ida y vuelta, por ejemplo, el crimen organizado mexicano les ha afectado a esos vecinos, y en contrario, la crisis y el endurecimiento de políticas públicas dirigidas a los jóvenes en Centroamérica, eventualmente impactarán a México con una mayor movilidad de los grupos trashumantes que diariamente se observan en nuestra frontera sur, pero ahora con un perfil parecido al de las llamadas maras, fenómeno que se agudizó en la década pasada y que disminuyó sólo por la destrucción de la ruta ferroviaria por efecto del huracán Stan en 2005.