La difícil situación económica y la violencia que viven infantes y adolescentes de países de Centroamérica, en particular en Honduras, obligan a sus padres a emigrar a EE. UU. para después tratar de que los menores se reúnan con ellos, a través de una ruta migratoria riesgosa hacia su objetivo.
El represente de la ONG Casa Alianza de Honduras, Gerardo Rivera, reveló que de enero a la fecha, en México, han sido asegurados y deportados por Tapachula, vía Estación Migratoria Siglo XXI, un total de 6 mil 842 niños no acompañados, la mayoría huyendo de la violencia de ese país.
Rivera lamentó que la deportación para este grupo poblacional sea una medida automática, pues los menores son regresados a su realidad hostil, sin tomarse medidas pertinentes o realizarse estudios del interés del infante para determinar si procede o no la repatriación, porque así lo establecen las leyes migratorias de México.











