Cientos de centroamericanos, principalmente hondureños y salvadoreños, llegaron por primera vez a las instalaciones de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y del Instituto Nacional de Migración (INM) y firmaron su documento de estancia en el país para que se le dé seguimiento a la solicitud de refugio.
Aunque muchos jóvenes quieren seguir su camino hacia el norte, temen que al salir de territorio chiapaneco sean detenidos a pesar de contar con la Clave Unica de Registro Personal Temporal que les fue otorgado.
Otros más, los que vienen con la familia, esperarán las resoluciones de la Comar relacionadas con las peticiones de asilo y de esa manera “poder andar legales y sin problemas en México, poder trabajar”, dice el hondureño José Luis Vargas, quien llegó con su esposa y tres hijos de 7, 4 y 2 años.
Después de haber permanecido en el albergue del Recinto Ferial, el cual ya fue cerrado en su totalidad, él fue a alojarse con integrantes de su familia que hace ya varios años llegaron a Tapachula. “Vamos a seguir el proceso legal; ya tenemos la constancia y la Curpt, ahora hay que estar viniendo a firmar cada lunes”.
Son cientos de personas las que se arremolinaban a las entradas de las oficinas de la Comar en el centro de la ciudad, así como en la Estación Migratoria Siglo XXI, para poder firmar el documento en donde se establece que permanecen en la zona.
“Yo tengo familiares en Tapachula y me voy a establecer un buen rato, espero que me salgan los papeles legales”, insiste José Luis Vargas, quien carga con su niña autista.












