Migrantes, aún no “tiran la toalla”

Migrantes, aún no “tiran la toalla”

De 9 mil migrantes que iniciaron su éxodo desde Honduras hacia Estados Unidos desde hace dos semanas, unos cuatro mil arribaron al municipio de Arriaga el viernes, donde ingresaron a temprana hora, la mayoría provenientes de países de Centroamérica. Un 85 por ciento de ellos son hondureños y esperaban el arribo de por lo menos mil personas más.

La mayoría de las personas se dirigieron hacia el corazón del lugar, esparcidos, unos se apostaron sobre las vías por donde pasa la “Bestia” y otros prefirieron refrescarse en el Río Lagartero bajo la protección de un puente ferroviario.

Todos, después de caminar y viajar un promedio de 2 horas con “aventones” y a pie, dejando atrás al municipio de Tonalá, llegaron en busca de alimento, agua, y atención médica, mismos que fueron otorgados por las autoridades municipales y diferentes asociaciones civiles en la explanada y en las calles aledañas al parque central.

Arriaga, es el último municipio que recorre la Caravana Migrante en Chiapas, para luego internarse al estado de Oaxaca y seguir su camino hacia los Estados Unidos de Norteamérica en busca del “sueño americano” con la esperanza de elevar su calidad de vida.

Complicaciones

Dentro de un recorrido por toda la zona donde se alojaron los migrantes, un grupo de jóvenes procedentes de Colón, Honduras, bajo la sombra de un frondoso árbol a un costado de la vía ferroviaria, contaron que el trato que han recibido por los chiapanecos ha sido muy buena pero la travesía ha sido complicada y los que principalmente sufren son los niños y las personas de la tercera edad que están soportando las inclemencias del tiempo como el calor y las lluvias: “Muchos venimos con los pies llagados y con enfermedades como la diabetes que en mi país no hemos podido solventar por la falta de infraestructura y medicinas”, sostuvieron. Otras de las complicaciones son los golpes de calor durante el recorrido, deshidratación, ampollas en los pies, rozaduras, dolores musculares y enfermedades como tos, fiebre y gripa.

Recalcaron que principalmente vienen “huyendo” de la falta de oportunidades que les de sustento seguro para sobrevivir: “venimos pensando en una oportunidad no pensamos en que nos van reprimir más adelante ya que somos seres humanos y no animales”, recalcó Jefferson con sus lentes oscuros.

Madres Migrantes, no tiran la toalla

Bajo la sombra del tren y un “naylon” amarrado que la protege del sol, Kathya García quien viaja y camina de la mano con su esposo e hijo Miguel Salinas de apenas 1 año de edad y tres meses, dijo que salió de Honduras como la mayoría de sus compatriotas por la falta de empleo y la delincuencia, “las maras se están apoderando del país, por eso nos salimos”; no obstante, tiene la esperanza de tener una oportunidad en primer lugar en el país vecino del norte o bien en tierras mexicanas, pero volver a su país natal no piensa.

Asimismo, descansando en la explanada del parque junto a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesus, Dania junto a sus tres pequeños hijos, pero que viene dentro de la caravana con 11 integrantes de su familia, externó que lo más duro que han pasado es la caminada por el inclemente sol pero no piensan “tirar la toalla” porque confían en Dios quien será el que les dará la fuerza necesaria para llegar a su destino, todos son evangélicos.

“Camina” con la fuerza del corazón

Del otro lado de la vía, a pesar de su condición, Sergio Cáceres de 40 años de edad, viene “caminando” con la fuerza del corazón en su silla de ruedas dentro de la Caravana Migrante. Comentó que tenía 20 años cuando sufrió un accidente en una poza, antes trabajaba como albañil, pero a pesar de estar así, no quita “el dedo sobre el renglón” y espera llegar a Estados Unidos para poder acceder a una operación que le permita ser más productivo ya que “el gobierno de nuestro país no nos ayuda”, remarcó.

Asimismo, expresó que ha sobrellevado las complicaciones físicas pero por comida no han sufrido, gracias a la solidaridad del pueblo mexicano; “si me llego a curar lo primero que haré es trabajar”, señaló quien ha “caminado” dentro de esta marcha “chabacaniando”, es decir, entre la tristeza y la alegría.

Shows de migrantes

El sector infantil podría decirse que es el más afectado dentro de esta experiencia, sin embargo, por los alrededores del parque de Arriaga, dos artistas cómicos se pasean con una perrita a la que llaman “muñeca” y ofrecen “shows” en cada ciudad donde se paran a descansar los migrantes, ellos son de Tegucigalpa, Honduras, avecindados en Tamaulipas pero se unieron a la caravana para dar ánimos, soltar carcajadas y dibujar sonrisas, sobre todo en los niños y las niñas, quienes son los que más sufren las consecuencias de este éxodo.

Dan gracias y van sin miedo

Francis de Jesús Suazo Martínez de nacionalidad Dominicana, junto a tres hondureños más, dio las gracias a la comunidad mexicana ya que “nos han tratado y respondido espectacularmente, nos han atendido con gran hospitalidad, conviviendo fraternalmente, nos han ayudado los hermanos chiapanecos y esperamos que los otros estados dentro de nuestro camino sean así de buenos”.

Finalmente, ante la postura de que el gobierno estadounidense está mandando tropas para reforzar la seguridad en la frontera, los migrantes dicen que van sin miedo, con paso firme, vulnerables sí pero con fuerza para lograr su sueño y tener una mejor calidad de vida. De Chiapas se van despidiendo poco a poco, su última parada es Arriaga tras dos semanas de haber recorrido 7 municipios, pues dentro de las próximas horas la travesía toca por el estado de Oaxaca.