Migrantes haitianas son las más discriminadas

Migrantes haitianas son las más discriminadas

El Instituto para las Mujeres en Migración A. C. (Imumi) publicó su estudio “Un viaje de esperanza: La Migración de Mujeres Haitianas a Tapachula, México”, mediante el cual denunciaron que son las mujeres haitianas quienes sufren más racismo y discriminación de género por parte de las autoridades mexicanas y la sociedad civil.

Considera que es el idioma una las principales barreras a las que se enfrentan, por lo cual la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha denunciado en repetidas ocasiones a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), pues asegura que viola regularmente sus procedimientos, lo que da lugar a retrasos y a la denegación injusta de las solicitudes de asilo.

La CNDH también carece de personal que hable creole (lengua criolla). De acuerdo al documento, el único traductor lo proporciona el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), el cual solamente trabaja unos cuantos días a la semana durante pocas horas por turno.

Las abogadas y abogados de Tapachula recalcaron que la Comar se aprovechó de esta falta de acceso al idioma y de comprensión de sus derechos como población migrante para prorrogar los plazos y violar procedimientos legales.

En un mes se presentaron 462 solicitudes de asilo ante la Comar en Tapachula, de las cuales 400 implican a solicitantes de Haití y sólo el 20 por ciento de las solicitudes fueron aprobadas, a comparación de países como Venezuela, Honduras y El Salvador, que tuvieron una aprobación por arriba del 90 por ciento.

La mayoría de las quejas por parte de los haitianos es que la Comar no parece estar tramitando las órdenes ni dando entrevistas, sin embargo, otras personas que las solicitaron después están pasando con más rapidez.

“Cuando vamos a la oficina de migración, ellos cuidan mejor a los otros migrantes que a los haitianos... Sí, nos miran con desdén todo el tiempo. Vamos a la oficina de migración todo el tiempo para conseguir nuestros papeles, pero nadie se ocupa de nosotros…

Cada vez nos dan citas más lejanas y si queremos cambiar las fechas, nadie nos ayuda”, son algunos testimonios de parte de haitianas.

Los haitianos muchas veces no entienden cuáles son los trámites y protocolos necesarios para las solicitudes, no saben cuándo son las notificaciones para las audiencias y no pueden exponer sus casos ante un agente legal. “El acceso al idioma es esencial para garantizar el debido proceso de solicitantes de asilo”.

“Las personas solicitantes de asilo, por definición buscan seguridad frente a la persecución en sus países de origen. Como tal, el resultado de una entrevista de la Comar puede significar la diferencia entre la libertad y la persecución, o incluso la vida y la muerte”, dice el reporte.

Sin salud, trabajo, ni vivienda

De acuerdo a los visitadores de la CNDH, en la Estación Migratoria Siglo XXI diariamente se presentan informes sobre diversas situaciones, como la falta de atención médica, acceso al agua, pañales, leche para bebés, e incluso abusos físicos contra los detenidos.

El Imumi denuncia que poco valen estas supervisiones o la afluencia de la CNDH, “porque forma parte y está financiada por el gobierno mexicano”. Consideran que carece de independencia.

A pesar de que la asistencia médica es gratuita para las mujeres migrantes en la organización Médicos del Mundo y Médicos Sin Fronteras, la desconfianza hacia los médicos es grande, debido en gran parte a los malos tratos recibidos por otras autoridades, aparte de la poca posibilidad que tienen para pagar los medicamentos.

Bajo el contexto de salud, ante la propagación del covid, la vulnerabilidad aumentó debido a que México vació sus 65 centros de detención migratoria en todo el país, devolviendo a la mayoría de las personas migrantes a sus países de origen; además, en el Hospital Regional de Tapachula los cupos se mantienen al tope, y la atención médica está dirigida para los pacientes con coronavirus.

Respecto a la situación de vivienda, el reporte indica que muchas mujeres viven en casas de cemento de dos habitaciones o edificios departamentales en los barrios más populares de Tapachula (Los Ángeles e Insurgentes), ambos a poca distancia del INM y del centro de detención Siglo XXI, bajo condiciones precarias, pues duermen en suelo de hormigón.

En el reporte se puede leer: “Mira el estado en que estamos, sentados en el suelo, durmiendo en el suelo, sin sillas. Queremos que los papeles salgan de Tapachula para encontrar trabajo y salir de esta situación”.

Las mayoría de las mujeres entrevistadas declararon no sentirse aptas para salir, sintiéndose atrapadas y aisladas en sus casas y refugios, esto debido a diversos factores: sus incomodidades, la barrera del idioma, el desconocimiento de la ciudad, los costos del transporte, la xenofobia, la hostilidad de parte de la ciudadanía y la necesidad de cuidar a sus hijos.

El trabajo es una de las quejas más comunes por las haitianas, pues denunciaron que no les dan trabajo debido a que no han recibido una autorización por parte de las autoridades migratorias y que quienes intentan iniciar sus negocios, suelen ser bloqueadas y amedrentadas por las autoridades mexicanas.