Cientos de comerciantes ambulantes y los que se establecen en las banquetas del centro de Tapachula, principalmente en los alrededores de los mercados locales para ofrecer diversos tipos de mercadería, han dejado de lado el uso de cubrebocas y la mayoría incumple con las medidas sanitarias, con lo que se convierten en un grave foco de contagio y posibles rebrotes de la pandemia.
En particular, hay grupos de extranjeros de origen haitiano que durante su estancia en Tapachula en busca de obtener recursos económicos, se ha dedicado a realizar vendimias pero es renuente al uso del cubrebocas, lo que ha ocasionado descontento en la población y algunos sectores productivos, que se han manifestado en ese sentido para que la autoridad de salud atienda esta problemática.
Generalmente los extranjeros conviven en grupos, sin medidas sanitarias y con actitudes retadoras ante quien sugiera el uso de cubrebocas. Ejemplo de esto es lo que ocurre entre la avenida Central Poniente y 9ª Poniente, sobre la 10ª Avenida Norte, en las inmediaciones del mercado Sebastián Escobar: allí más de 100 migrantes haitianos se han apoderaron de las banquetas, ponen sus vendimias ambulantes, improvisan negocios de peinados y cortes de cabello, duermen en la calle sin tener la mínima atención a las indicaciones de las autoridades de salud mexicanas.
El comportamiento antisocial de estos migrantes con las personas que transitan por este lugar es evidente, incluso hay agresión verbal y amenazan con quienes por alguna razón les sugieren que guarden la debida distancia o que utilicen cubrebocas y gel antibacterial para evitar contagios.
A la fecha, ninguna autoridad municipal, estatal o federal se atreve a convenirlos para desalojar la vía de acceso peatonal, por lo que por estas razones, la agrupación civil denominada Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH), que en Tapachula preside Edi Francisco López Díaz, hizo un llamado a quienes tienen la responsabilidad de cuidar la salud de los pobladores, a tomar medidas.
El Instituto Nacional de Migración (INM) es copartícipe de los problemas que traen consigo los migrantes, como la inseguridad y ahora el riesgo latente de contagios; aunque aclaró que no son todos los migrantes, pero sí un considerable número de ellos.
Lo mismo ocurre en la zona cercana a la entrada a la Policía Municipal, donde se encuentran las oficinas de Regulación Migratoria y otras colonias que se han convertido en vecindades de migrantes que están a espera que la autoridad migratoria les notifique su situación para viajar al norte del país, sin atender los reclamos de la población e incluso de diputados que realizan turismo político en la zona para supuestamente atender el problema migratorio.












