Como cada año, este 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, se vivió una de las demostraciones más grandes de fe católica. Miles de peregrinos arribaron a la capital chiapaneca para visitar la casa de la Morenita del Tepeyac.
Del 1 al 12 de diciembre son más de mil 500 felicitaciones y peregrinaciones que visitan la Parroquia de la Virgen de Guadalupe. De escuelas, empresas, colonias, antorchas, motociclistas, ciclistas; de Tuxtla Gutiérrez y de otros municipios.
La procesión más emotiva y emblemática en esta fecha es la magna peregrinación Villaflores-Tuxtla, que se ha realizado de manera ininterrumpida desde 1965, convirtiéndose en una tradición que ha pasado de generación en generación en miles de familias.
En ella participan alrededor de siete mil peregrinos y peregrinas de todas las edades, quienes arribaron a la capital alrededor de la una de la tarde, después de caminar más de 100 kilómetros desde la madrugada del 10 de diciembre.
En la peregrinación más grande del estado, los creyentes caminan divididos en grupos, cada uno carga un estandarte de un santo que representa al barrio del que son originarios, además muchos cargan imágenes religiosas, figuras de la virgen, niños Dios; incluso algunos caminan descalzos.
Llegada a Tuxtla
Los peregrinos llegaron a Tuxtla Gutiérrez desde la colonia el Jobo, sobre la carretera a Villaflores. Caminaron hasta la 9 sur, para luego bajar sobre la 2 oriente, hasta llegar a la Avenida Central.
Cientos de personas se congregaron sobre la Avenida Central, muchos para buscar a sus familiares y acompañarlos rumbo a la Parroquia. Otros solamente para observar las muestras de fe, la emotividad, los sentimientos que emanan de cada peregrino y que contagian a cualquiera.
Poco a poco cada grupo fue ingresando a la casa de la Virgen de Guadalupe, con la emoción a flor de piel, con lagrimas en los ojos, cansados pero muy felices y agradecidos de terminar su recorrido de pie, motivados por su fe hacia la Morenita.
Más de tres horas pasaron para que el contingente de hombres y mujeres pasará a recibir la bendición y dar gracias a la Virgencita, rodeada de un gran altar iluminado por cientos de flores. La emoción no decayó ni un segundo, se escuchaban porras, alabanzas, aplausos.
Seguridad y apoyo
La peregrinación fue acompañada por paramédicos y tres ambulancias, una de ellas de la Cruz Roja Mexicana; mismos que en todo el trayecto atendieron a 310 personas con atenciones básicas, por dolores musculares, articulaciones, cansancio y descompensaciones.
Ya en la capital, además del equipo de vialidad y vigilancia de la peregrinación, los caminantes fueron acompañados por elementos de Protección Civil, Tránsito y Policía Municipal, para evitar incidentes con los automovilistas y transeúntes.
Un incidente que afortunadamente no pasó a mayores ocurrió en un lugar llamado la Encañada, donde los peregrinos bajan a dejar veladoras, por la quema de cohetes y bombas, un enjambre de abejas se alteró pero afortunadamente nadie resultó herido de gravedad. Inmediatamente apagaron aparatos de sonido, todos se tiraron al piso, se detuvo la quema de bombas, y el contingente pasó sin problemas.
Testimonio
Jorge Popomeya Gutiérrez, coordinador general de la peregrinación, comentó que lleva 40 años peregrinando. Ha servido en diferentes formas a la peregrinación, desde la mesa directiva y fuera de ella, con su grupo.
Dice que todos van con un fin, motivados claro por su fe a la santísima Virgen, y mientras así sea, ella los protege a todos. Invitó a todos a sumarse a estas muestras de fe, a respetar a quienes si creen, a dejar a un lado las ofensas y la violencia, a ser hermanos del prójimo.
En su caso, comenta que estar cerca de la Virgen ha traído muchas bendiciones para su familia, que lo apoyan y motivan para seguir peregrinando. Incluso ha pasado ese fervor a las últimas generaciones.












