Con poco más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, el Tacaná es uno de los volcanes activos de México y su atractiva belleza natural convoca a miles de turistas que cada fin de año lo visitan y escalan.
Guías comunitarios y de la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (Conanp) se encargan de realizar campañas para evitar que se dañe a la Reserva de la Biosfera, se saqueen sus recursos y a la vez limpiar de desechos sólidos que dejan los visitantes, lo cual genera una mala imagen y contaminación.
Desde el fin de semana empezaron a llegar personas provenientes de diversas regiones de Chiapas, de otros estados del país y del extranjero para subir a la cima del coloso del sur, ubicado en los límites entre México y Guatemala en el municipio fronterizo de Unión Juárez, también conocida como “La Suiza Chiapaneca”.
Es durante la temporada vacacional navideña y de fin de año cuando arriban miles de personas –en el 2018 se contabilizaron más de cinco mil- en grupos grandes y pequeños para escalarlo, porque a pesar de ser un volcán activo no representa riesgos de erupción, señalan especialistas.
El Instituto de Geofísica de la UNAM, la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), el Centro Nacional de Prevención de Desastres y la Secretaría de Protección Civil realizan un monitoreo permanente al coloso con la finalidad de tomar decisiones en caso de una actividad ante un posible riesgo.
En estos días ya son cientos que han subido al volcán para “cumplir retos”, ya que se trata de un lugar emblemático por su ubicación en la línea fronteriza de dos naciones y la Reserva de la Biosfera que guarda especies en peligro de extinción de gran belleza como el quetzal, el pavón y otras aves.
Protección ambiental
Ante ello, la Conanp ha hecho un llamado a los excursionistas para que eviten extraer fauna y flora de la zona, respetar las piedras emblemáticas que son marcadas con aerosoles y no dejar la basura contaminante.
El coordinador del área de difusión y comunicación de la Reserva, Fernando Bautista, pidió a los visitantes respetar a la naturaleza y mostró su preocupación por la cantidad de basura que se genera y se queda en los senderos.
Son dos las rutas que siguen los excursionistas para llegar a lo más alto del coloso por las comunidades Talquián y Chiquihuites, por lo que en las acciones de protección participan grupos de las comunidades.
Insistió en la necesidad de proteger los recursos naturales para conservarlos en buen estado, evitando su destrucción y contaminación.
La Casa del Fuego
El Tacaná tiene como significado “La Casa de Fuego”, es la cumbre más alta de todo el sureste mexicano, uno de los dos volcanes activos en Chiapas.
Se ubica en territorios de México y Guatemala y en su reserva existen diversos tipos de selva alta, bosque lluvioso y páramos tropicales, así como manantiales termales.
La Reserva de la Biosfera del Tacaná abarca seis mil 378 hectáreas que abarca los municipios de Unión Juárez, Cacahoatán y Tapachula, siendo un reservorio de flora y fauna de un alto valor.
Vigilancia
Elementos de Protección Civil y de la policía municipal de Unión Juárez despliegan un operativo de revisión en las comunidades de acceso hacia la cima del volcán para evitar el ingreso de bebidas embriagantes, armas de fuego o punzocortantes, pirotecnia u otros equipos que puedan dañar a las personas como a la naturaleza.
El subdirector de PC, Gilberto Reyes Gómez Hernández, dijo que ello como parte del operativo Ascenso Seguro, en el que se mantienen acciones para evitar que se ponga en riesgo a los visitantes.
Para ello en coordinación con la Conanp se han instalado módulos en Talquián y Chiquihuites, en donde se realizan las verificaciones de los turistas.
En este año ya se han registrado poco más de dos mil personas que han escalado hacia el Tacaná, aunque es en los últimos días del año cuando se incrementa.
Hasta el momento no se tiene registrado ningún incidente, pero se recomendó a los excursionistas a adoptar las medidas de prevención y con ello evitar riesgos.












