Pablo Héctor Gonzalez Alarcón, sacerdote e integrante de los Misioneros que atienden la Iglesia de Guadalupe en la capital chiapaneca, dio a conocer que miles de peregrinaciones procedentes de diferentes partes del estado llegaron a ver a “La Morenita desde el 1 de diciembre y hasta este 12 de diciembre en su día.
Indicó que el arzobispo de Tuxtla, Fabio Martínez Castilla, se reunió con feligreses que llegaron desde varios puntos de la entidad y del país.
Dijo que la Virgen de Guadalupe todos los años logra reunir en santuarios e iglesias a miles de personas de todos los sectores y edades, con el único objetivo de dar gracias a la Virgen o pedir su protección para toda la familia para todo el año.
En Tuxtla, este viernes desde la madrugada se interrumpe la misa por la algarabía de la multitud que acude caminando, corriendo con antorcha, en bicicleta, motocicleta, descalzos, con ampollas en los pies, sudorosos, pero sin soltar la imagen de la Virgen.
La mayoría de las mujeres van vestidas del mismo color, una blusa blanca bordada de la etnia zoque, una falda larga a cuadros, un listón rojo atado en la cintura o un paliacate con la imagen de la guadalupana amarrado en la cabeza.
Caravana
Los contingentes se acompañan de danzantes vestidos de parachicos, una máscara tallada en madera, una montera de ixtle, camisa blanca, pantalón negro, pañuelo o listón rojo en la cintura y sonaja en la mano.
En la entrada de la sede parroquial, sacerdotes dan la bienvenida a los contingentes, rocían agua bendita, en tanto diversos grupos colocados al interior del templo cantan y oran, otros aprovechan para tomarse la foto del recuerdo; fotógrafos ofrecen imágenes instantáneas.
Devoción
Los peregrinos parecen no estar cansados, su devoción y amor a la Virgen los ha hecho caminar, queman cohetes, las sirenas de las unidades de auxilio tienen el volumen a todo lo que da, algunos organizan las filas de los caminantes. La finalidad es llegar hasta el templo parroquial de la Virgen, algunos van por primera vez, otras por segunda, muchos por tercera, pero la mayoría ha perdido la cuenta del número de veces en que ha participado en eventos de este tipo, todos van contentos, satisfechos, felices, cantando y gritando.
Llegan también con antorchas. En el interior del templo reciben la bendición, tardan poco, oran a los pies de la Virgen, pero luego dan paso a los demás, todos quieren llegar, muchos no han ido en peregrinaciones, pero han estado hasta las primeras bancas, encienden su veladora, colocan sus ramos, y siguen su camino.
Gonzalez Alarcón, señala que celebrar a la Virgen de Guadalupe es festejar la vida misma, la fe de México y el acontecimiento del dios que se hace presente a través de su madre.












