Miles peregrinaron para la Virgen de Guadalupe

Miles peregrinaron para la Virgen de Guadalupe

Este martes, la Avenida Central lució repleta. Se tuvieron que cerrar más de siete calles.

Crónica

El bebé va dormido en brazos de su madre, que joven y delgada no demuestra cansancio a pesar de la caminata.

A su lado cuatro jovencitas llevan en sus manos sus sandalias. Nadie las obligó, lo decidieron así por voluntad propia. Van descalzas como una pequeña muestra de renunciar al yo, a la comodidad, a la complacencia.

“La ‘morenita’ no pensó en ella, sino en la humanidad a la que haría bien al engendrar al Salvador y con sumisión decidió que el Señor hiciera su voluntad”, dice una madre mientras observa a su pequeña que se sienta un momento sobre el pavimento.

La fila es interminable. Un mar de gente avanza a paso lento sobre la Avenida Central, de oriente a poniente, hacia la Iglesia de Guadalupe. Parece que todos los caminos llevan hacia allá en Tuxtla Gutiérrez.

Comercios, escuelas y bancos están cerrados. Transporte público también paró labores en su mayoría. Por eso las demás vías de la capital chiapaneca lucieron libres, no así la 1a. Sur y 1a. Norte, que estuvieron congestionadas.

De igual forma se bloqueó el paso en las calles laterales, desde la 2a. a la 8a. Poniente. Agentes de Tránsito Municipal impidieron el paso de norte a sur y de sur norte.

Cada contingente de peregrinos llevaba, además de su botiquín de primeros auxilios, a tres bandereros. “Vialidad” decía en sus paliacates atados a su frente.

Desde temprano, elementos de Tránsito Municipal y del Estado desviaron la circulación en la carretera Chiapa de Corzo- Tuxtla, a la altura de la Central de Abastos, de oriente a poniente.

Se hizo lo propio en el libramiento Sur y carretera a Villaflores. En ambos casos fue para proteger a los peregrinos.

Al final del día 12, el párroco de la Iglesia de Guadalupe

terminó con los brazos extenuados de tanto levantarlos para asperjar agua bendita con el hisopo.

Fueron más de mil 53 veces que el prelado bendijo a igual número de peregrinaciones.

La espera de un año, la caminata de varios kilómetros valió la pena para muchos, al ingresar al templo y dejar sus cargas. En la pared decía: “Con María todo, sin ella nada”.

A pesar de los miles de peregrinos que arribaron a Tuxtla, la secretaria de Protección Civil Municipal, Elizabeth Hernández, solo reportó cuatro incidencias menores, por golpes de calor e hipertensión.

Adolfo Abosaid/CP

Los feligreses esperan todo un año para una preparación que más que física es espiritual. Son fechas en las que se cumple con una promesa, con una encomienda.

El 12 de diciembre para el pueblo católico es un día cargado de devoción. En este 2017 se conmemoraron 485 años de la aparición de la Virgen en el cerro del Tepeyac. En Tuxtla Gutiérrez las calles lucieron abarrotadas. Las caravanas de feligreses, por momentos, era interminables.

Hasta las 18:00 horas 90 mil visitantes habían llegado a la Iglesia de Guadalupe con mil 143 peregrinaciones

Todas las peregrinaciones que arribaron a Tuxtla, incluso de otros estados, fueron muy significativas. Las más numerosas bajaron de Villaflores y Revolución Mexicana, concentraron a unas siete mil personas que en diferentes bloques y horarios ingresaron a la ciudad; les acompañaron imágenes, mantas, globos y hasta juegos pirotécnicos.

Ana Luisa Sosa Sánchez, peregrina desde hace 31 años, en este 2017 también le tocó coordinar a un grupo de 800 hombres y 300 mujeres que bajaron desde Villaflores.

Agrega que esta actividad requiere todo un año de preparación espiritual entre los presidentes de los grupos, pero también fue fundamental los trabajos que se realizaron en el tema de logística para cuidar de los peregrinos.

Ellos salieron del municipio desde el 9 de diciembre; tres días cantando con jubilo, sin temor a enfrentarse a las propias inclemencias del tiempo.

Llegaron y avanzaron en su trayecto, con la promesa que regresarán, con el compromiso que, conforme pasen los años, seguirán sumando a más personas a estas celebraciones.