Miles se manifiestan en Tuxtla por el 8M

Miles se manifiestan en Tuxtla por el 8M

A las 3:00 de la tarde de ayer, policías municipales y estatales comenzaron a desviar el paso de los vehículos en el libramiento Norte-Oriente, pues la conmemoración del Día Internacional de la Mujer estaba a punto de iniciar en Tuxtla Gutiérrez.

Desde un día antes al 8 de marzo, comercios, bancos, entre otros espacios, colocaron muros de madera en las entradas para evitar pintas o algún otro tipo de daño material provocado por el “Bloque Negro”, que representa la rabia de las víctimas de diferentes tipos de violencia.

Los edificios gubernamentales cercanos a la Fiscalía General del Estado (FGE) y del Poder Judicial del Estado de Chiapas, fueron desocupados desde el mediodía, varias horas antes del inicio de las actividades.

En los alrededores se observó a personal de Protección Civil y trabajadoras de la Judicatura Federal que repartieron volantes a las mujeres con información para denunciar feminicidios.

Consignas y exposición de casos

En las escaleras de la entrada de la Fiscalía colocaron pancartas con mensajes exigiendo justicia y un tendedero, pero con las fotografías de algunas mujeres asesinadas por feminicidas.

Media hora más tarde el mitin comenzó y las familias comenzaron a tomar el micrófono para alzar la voz, nombrar a las víctimas y dar a conocer las inconsistencias en los procesos de la Fiscalía.

Más de 10 familias acudieron con pancartas y su voz; otras enviaron cartas que fueron leídas por activistas, mientras los uniformados resguardados al interior del edificio de la Fiscalía fotografiaban a las mujeres que no dejaron de repetir la palabra “justicia”.

Pasadas las 5 de la tarde, el contingente que se congregó en la Fiscalía comenzó a organizarse para tomar las calles, mientras las organizadoras al micrófono dieron indicaciones sobre la seguridad y los primeros auxilios, además de advertir a hombres de medios de comunicación que se trataba de una marcha de mujeres.

Los mismo ocurrió al otro lado de la ciudad, al poniente, en el llamado Puente de Colores, de donde salió otro grupo menor en número. Las mujeres de ambos contingentes fueron avanzando antecedidas por las familias de víctimas de feminicidio y maternidades e infancias.

Aunque una de las marchas contó con la presencia del “Bloque Negro”, este solo realizó pintas con los nombres de violentadores, potenciales feminicidas y agresores sexuales en los muros de espacios públicos como la calzada de Las Etnias.

La marcha que salió del Puente de Colores llegó al centro de Tuxtla para protestar en el Congreso del Estado. El contingente mayor que partió de la Fiscalía se hacía más grande a su paso, y aunque tuvo algunas dificultades con el vehículo del sonido, lograron avanzar con el apoyo de todas.

En las casas de la 5.ª avenida Norte muchas mujeres paradas en las puertas o en sillas de ruedas, incluso de la tercera edad, acompañaron la lucha gritando las consignas, cantando “Sin miedo” de Vivir Quintana o sosteniendo pancartas de apoyo.

Al llegar a Palacio de Gobierno, adornado con una manta y luces moradas, más mujeres —sobre todo jóvenes— denunciaron la violencia sexual y gritaron el nombre de sus agresores.

La cantante Abril Tavita cantó “Sin miedo”, coreado por la plaza central abarrotada de mujeres sedientas de justicia.

Al final colocaron todas las pancartas en la entrada del edificio gubernamental y pintaron los escudos laterales. En el piso escribieron los nombres de los hombres que a pesar de ser violentadores, caminan libres por esta ciudad. Paola Yazmín, sin justicia

Tres meses han pasado desde que el 8 de diciembre de 2022, Paola Yazmín “N” fuera encontrada sin vida al interior de una cisterna de la escuela pública federal David Gómez.

“Ya no quiero más asesinatos, que a ninguna mujer le pase eso, ya no quiero”, dijo Flor, la madre de Paola, durante el mitin. “Por qué nos tratan así, qué pasó con mi hija, no me dicen nada. Ya no quiero ni una más, pido justicia para todas”.

La señora Flor destacó que su hija era una mujer tranquila, dedicada a su trabajo y a su familia, con muchas aspiraciones y sueños por cumplir, los cuales ya no los podrá realizar.

El 7 de diciembre, Paola “N” salió de su casa como todos los días, con una sonrisa en el rostro para ir a trabajar. Llegó a la escuela, fue vista por algunos trabajadores y luego desapareció.

“La escuela nunca denunció la desaparición, laboraron ese día y el siguiente como si nada hubiera pasado”, mencionó.

El caminar de la familia ha sido complicado por los bloqueos de las propias autoridades que ahora intentan resolver el feminicidio de Paola como una muerte accidental, de acuerdo a la poca información que les ha dado la propia fiscal contra feminicidios.

“Exigimos que encuentren al responsable”, dijeron las hermanas de Paola.