La temporada de estiaje en Chiapas ha sacado a la luz las labores titánicas que realizan los combatientes, personas que arriesgan su vida para cuidar el medio ambiente; Miriam Briones Recinos se ha convertido en una mujer ejemplar, capaz de aplacar las llamas, su oficio principal está en la sofocación del fuego.
Pertenece a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), labora al interior de la reserva natural del Cañón del Sumidero y parte de sus actividades consisten en hacer brechas cortafuegos y zanjas trincheras.
El pasado 4 de mayo, la dependencia federal realizó un video para reconocer parte del trabajo que realiza; desde pequeña, dice, tenía la noción de combatir los incendios forestales con la única intención de salvar la vida de la flora y la fauna en esa reserva protegida.
“Tienes familia, los incendios son muy peligrosos, puede que no regreses, que te atrape el fuego pero tomamos todas las medidas de precaución para poder sobrellevarlo”, relata Miriam en el material difundido por la Conanp.
Todo empezó, describió, por un curso que tomó en el Cañón del Sumidero como un tema de prevención; aprendió a utilizar las herramientas básicas para disminuir el impacto de los siniestros; fue la primera mujer en incorporarse a la brigada que componen 15 combatientes.
Aunque combatir los incendios forestales se asocia como una actividad de varones, Briones Recinos ha roto ese paradigma y reconoce que se requiere de un gran esfuerzo físico para estar bajo el fuego a diario con o sin pandemia.
Dentro de sus acciones importantes, destacan su participación en el combate de 48 hectáreas en el paraje El Jardín en Osumacinta y también en brechas cortafuego y zanjas trincheras en el siniestro que afectó 190 hectáreas en las paredes del Cañón del Sumidero.
“Todos somos iguales, todos podemos hacer la misma actividad”, respondió ante la pregunta hecha sobre el trato que ha recibido de parte de sus compañeros varones. Su actividad inicia muy temprano, tiene que estar alerta de cualquier emergencia y tiene que ir uniformada pero también con mucha actitud, debido a que el promedio para llegar a un siniestro varía entre los 20 minutos y hasta una hora de caminata, con todo el equipo encima.
Briones Recinos comentó que siempre hay temor que el fuego provoque daños en las personas que tratan de extinguirlo; sin embargo, siempre respetan las reglas que establece el jefe de brigada y se siguen los trabajos de operación al pie de la letra.
En su opinión, lo más difícil de atender un incendio en el Cañón del Sumidero es el terreno y las pendientes muy grandes, las cuales provocan que los combatientes tengan que caminar por un tiempo prolongado y ello provoca fatiga.
Ella pide a la población a que hagan conciencia, que se apoye a la erradicación de los incendios forestales para que así la biodiversidad se mantenga sana y las nuevas generaciones puedan aprovecharla de forma responsable.












