Modernidad sin regulación aumenta riesgos

Modernidad sin regulación aumenta riesgos

Hoy en día las ciclovías o bicirrutas, como también se les conoce en otros países, son espacios ganados a pulso por los usuarios de las bicicletas que han optado desde hace varias décadas por una alternativa no contaminante de movilidad urbana.

Sin embargo, las ciclovías para ser funcionales, al mismo tiempo que seguras, necesitan regulaciones viales y una cultura de respeto y convivencia que suponga la integridad de los más expuestos en el arroyo vehicular: los ciclistas.

Las vías integradas o compartidas, como las de Tuxtla, son aquellas vialidades donde bicicletas y vehículos motorizados comparten espacio. Muchos países utilizan este modelo, regulando la velocidad límite de los autos a 30 km/h.

En todos los países donde se utilizan las ciclovías compartidas nunca se han ubicado del lado del carril de alta velocidad, mucho menos sin la utilización de guarniciones efectivas que impidan la invasión de vehículos motorizados a la misma.

En Europa se han realizado estudios comparativos que indican que en las ciclovías sin regulación de velocidades límite y sin reglamentación efectiva para vehículos motorizados en vías compartidas, el índice de accidentes y los factores de riesgo, aumentan.

Varios de los factores que convierten a las ciclovías o bicirrutas en zonas de riesgo, se cumplen en Tuxtla: los automóviles motorizados invaden y utilizan estas zonas, las motocicletas de reparto las convierten en ruta alterna, la propia autoridad vehicular las utiliza como área de operaciones, el comercio informal las invade, además la ubicación colindante al carril de alta velocidad las convierte en potencialmente mortales; y lo que es peor: no hay regulación de la velocidad límite para vehículos a motor.