Modernidad

La ciudad de Tuxtla ya no es lo que la generación que está por desaparecer, todavía recuerda con nostalgia, aquella villa en la que abudaban jardines de flores brillantes en aquellas casas de adobe cruzado. La modernidad, el crecimiento, una notoria y veloz expansión, no por sí mismas malas, han ido cambiando la fisonomía de aquel caserío en una urbe de más de medio millón de habitantes, la cual es ya un reto en su administración y planeación hacia el porvenir.

Es induable que la ciudad está cambiando, que este fenómeno se ha acelerado en los últimos 20 años. La zona oriente de Tuxtla se ha ido transformando tanto en su edificación destinada a vivienda como en la de tipo comercial, pero la conclusión de la imponente Torre Chiapas le ha dado a un cuadrante de más de 180 grados en esa zona una vista impresionante, ya no de adentro, sino de afuera, de lejos.

Este crecimiento, de años atrás ha traido a la ciudad capital un aumento en el parque vehicular, un fenómeno que reclama nuevas y más amplias vías de circulación para desahogar el tránsito de automóviles y camiones de pasajeros y de carga, tanto en el centro como en la periferia.

Ahora que afortunadamente se mira con optimismo hacia el futuro, es pertinente a manera de bien intencionada intervención, sugerir un estudio profundo de las vialidades existentes, sus capacidades para desfogar la carga vehicular, así como la presencia de cuellos de botella, que existen. Será necesario en breve, lo más pronto, que se hagan trazos de nuevas vías de circulación, porque tal como está dispuesta la ciudad, a la fecha muestra diariamente muchos inconvenientes de saturación, obstrucción o tránsito lento. Las entradas y salidas, avenidas paralelas, aparte de los Libramientos que ya existen, será imprescindible atender, ampliar o aumentar en muy poco tiempo, a juzgar por el ritmo del crecimiento actual.

Otro asunto muy importante es la falta de cajones de estacionamiento, un tema en el que hacía énfasis el Gobierno del Estado a finales de los años ochenta.

Este asunto se ha dejado a la iniciativa de particulares que ocasionalmente dan uso temporal a terrenos que quedan libres tras demoliciones, en los que después se levantarán nuevas construcciones, pero la necesidad de espacios de estacionamiento es real y se debe atender con un caracter formal y permanente, ya que así se evitará una sobrecarga en las calles, lo que ya se observa en muchas zonas de la ciudad.

Bienvenida, la modernidad.