El Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó en su última sesión una estrategia de regreso paulatino a actividades presenciales en la institución, sin embargo, en Chiapas aún no se analiza dicha modificación debido al alto riesgo de contagio por Covid-19 que se encuentra en la entidad.
Hace unas semanas, Arturo de León Loredo, vocal ejecutivo de la Junta Local del Instituto Nacional Electoral (INE), comentaba que de los 48 módulos de atención del INE en Chiapas: 19 fijos, 27 móviles y dos semifijos, dejarían de laborar para evitar contagios de Covid-19.
Según autoridades locales, el reinicio de actividades del INE en Chiapas se realizará al momento en que la Secretaría de Salud cambie el color de semáforo de color rojo a naranja, lo que se visualiza sea a finales de este mes.
Además, las autoridades comentaron que en el reinicio de actividades presenciales será vital el uso de cubrebocas, máscaras y gel antibacterial, así como las medidas de sana distancia.
Por el cierre de los Módulos de Atención, se estancaron la renovación de 45 mil 171 credenciales para votar que se dieron de baja por la pérdida de vigencia el pasado 1 de enero de 2020; 29 mil 682 de ellos no hicieron un trámite posterior para renovarla.
A nivel nacional, el INE mencionó que el acuerdo aprobado también contempla la reactivación de plazos y términos que se encuentran suspendidos como medida preventiva ante la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19, con el objetivo de avanzar en los trabajos necesarios para la reactivación total de actividades institucionales y continuar con la ejecución de los Procesos Electorales Locales 2019-2020 y el inicio del Proceso Electoral Federal 2020-2021, lo que conlleva la actuación de todas las Direcciones Ejecutivas y Unidades Técnicas de la institución.
Detalló que el instituto cuenta con una estructura desconcentrada que implica la coordinación de 300 juntas distritales, 32 juntas locales, 858 Módulos de Atención Ciudadana, de los cuales 487 son fijos, y en la Ciudad de México diversas oficinas, lo que representa que no puede generarse un mecanismo rígido de reactivación o reapertura, sino flexible y dinámico, porque cada región del país tiene su propia problemática.












