Chiapas tiene una amplia diversidad de escenarios naturales que pueden ser aprovechados por los pobladores, como lo hacen ya algunas asociaciones comunales que reproducen, tierras, animales, como una práctica ambiental sustentable que al mismo tiempo les representa una fuente segura de ingresos económicos.
Muestra de ello es la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) Santa Cecilia, ubicada en el municipio de Berriozábal, se anunció la entrega de 20 mil ejemplares de moju, especie vegetal nativa que contribuirá a la regeneración de la tierra y al mismo tiempo puede ser empleada como alimento para las distintas especies animales que ahí se resguardan.
El propósito fundamental en la rueda de prensa fue dar a conocer la estrategia de reforestación que emprenderán a través del Consejo Estatal de la Vida Silvestre y la Unión Mexicana de la Vida Silvestre para que las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre UMAs lleven a cabo el enriquecimiento de sus bancos de proteínas a través de la siembra de más de 20 mil plantas de moju, cuyo nombre científico es Brosimumalicastrum allicastrum.
Esta planta representa un importante nutriente tanto para la tierra como para las especies animales que se reproducen en las UMAs Santa Cecilia y Tierra Nuestra, ubicadas en el municipio de Berriozábal, propiedad de Juana García Palomares, quien además funge como presidenta del Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Así, la fauna que se verá beneficiada con el consumo de moju son pecarí de collar, el jabalí europeo, el venado cola blanca, el venado gamo, el conejo y la iguana, entre otras especies que se reproducen en las UMAs de la región.
Este proyecto de reforestado forma parte de todo un programa de actividades encaminadas a respaldar el trabajo de los hombres y mujeres que a través de las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre, realizan para conservar los recursos naturales.
Este trabajo se suma a los esfuerzos que se realizan en el estado por parte de sociedad y el gobierno para recuperar los recursos naturales, de la misma manera que impulsar opciones productivas amigables con el ambiente que armonizan las actividades productivas y económicas en las comunidades.
En la presentación del proyecto se dieron cita Juana García Palomares, propietaria de UMAs Santa Cecilia y Tierra Nuestra, Gildardo del Carmen Morales Constantino, presidente de la Unión de Productores de Venado; Obilfrido Gómez Álvarez, miembro del Consejo Mexicano de la vida Silvestre y del Consejo Consejo Estatal de Chiapas; Ever González Fonseca en representación de los Viveros y Comercializadora de Plantas Jovel; así como representantes de la Unión Ganadera de Cintalapa.
El moju
Esta especie vegetal, a diferencia de otras, no es exótica, se trata de una planta que es nativa del estado de Chiapas, aún más: es posible encontrarla en casi todo el continente americano, siempre en regiones tropicales, en este sentido es importante mencionar que debido a su carácter como especie nativa, lejos de afectar el ecosistema al que se integra, lo beneficia.
Según explicaron los representantes del Consejo Estatal de la Vida Silvestre A. C. y la Unión Mexicana de la Vida Silvestre en la presentación del proyecto, el moju es una especie que puede aprovecharse de múltiples maneras.
Las hojas y el tallo sirven como alimento a especies herbívoras endémicas como el pecarí, el venado y la iguana, las cuales son provistas por esta planta todo el año debido a que el moju es una planta de follaje perenne, es decir que permanece durante todas las estaciones del año.
Sumado a esto, las nueces que produce también son aprovechas por aves de la región, por lo que el perico, el hocofaisán y la chachalaca también se verán beneficiadas con la introducción del moju.
Sin embargo, en últimas fechas la existencia en el medio natural del moju se ha visto en peligro derivado de un descubrimiento hecho por otros consumidores: el Brosimumalicastrum allicastrum también es una especie maderable y el sector maderero empezó a explotarlo.
Trascendencia de las UMAs
Juana García Palomares hizo un llamado a la sociedad a participar en la reforestación del suelo chiapaneco, recordando que la importancia del tema trasciende el asunto ambiental permeando los ámbitos social y económico.
Paralelo a esta actividad económica, que es la que sostiene a la empresa, Vicoplán también realiza actividades en apoyo a proyectos productivos como la donación de las 20 mil plantas de moju que serán utilizadas para la reforestación de las UMAs Santa Cecilia y Tierra Nuestra.
Ganaderos
La creencia de que el ganado bovino solo podía alimentarse de zacate hizo extenderse la práctica de la quema agropecuaria, sin embargo, estudios recientes demuestran que el ganado también puede alimentarse de moju.
En vista de esto, Vicoplán ha cedido a la Unión Ganadera de Cintalapa 2 mil ejemplares de moju para su siembra en los campos ganaderos del Socunusco, ahora estas especies podrán consumir vegetales con mayores nutrientes que además, también fortalecerán la tierra.












