Montebello, en peligro por degradación ambiental

Montebello, en peligro por degradación ambiental

La creciente de los asentamientos humanos, la deforestación, el uso de agroquímicos y el cambio climático están degradando el ecosistema del Parque Nacional Lagunas de Montebello. De acuerdo al investigador del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgo y Cambio Climático, Marcelino García Benítez, las alteraciones en el PH afectan la coloración de algunos cuerpos de agua.

El catedrático de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) aclaró que desde hace 30 años los lagos son monitoreados y evaluados, periodo en el que han observado un crecimiento urbano importante en la etapa de lagos, ya que “todas las aguas grises que se generan en ese ámbito no tienen una planta de tratamiento”, dijo.

Si bien aclaró que una planta no es viable técnica ni económicamente en las localidades, se puede utilizar otro mecanismo, como fosas sépticas o biodigestores para atender los problemas del agua subterránea y superficial.

Esta alteración de las condiciones físico-químicas también depende de la contaminación generada a través de la agricultura, por el uso de pesticidas y productos que tienen una incidencia directa sobre el vital.

“El agua, tanto superficial como subterránea es dinámica; cuando nosotros aplicamos estos elementos químicos se alteran ambas y arrastran todos estos elementos, y por ende, contribuyen a la alteración del color del agua de algunas lagunas”, detalló.

Por lo cual, subrayó como importante la incidencia en las comunidades para reducir el consumo de químicos en la agricultura y la reforestación de las áreas más susceptibles que estén en condiciones de degradación ambiental.

García Benítez explicó que la zona Lacandona cambió sus condiciones en la temporada de lluvias; el exceso de agua, detalló, “origina el arrastre de sedimentos que se altera por la falta de forestación y la deforestación a las márgenes en el río Grande, el principal caudal que alimenta de agua superficial a los lagos”.

El docente asignado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) explicó que estas condiciones generan una cadena de problemas a lo largo del tiempo, pues la falta de uniformidad origina un desequilibrio en el tiempo que tardan en caer los sedimentos.

La actividad turística, sustentó, también juega un papel importante, aclarando que “como investigadores no estamos peleado con que usen el espacio, sino de la falta de sustentabilidad ambiental, al no tener los cuidados, técnicas y requerimientos necesarios para evitar el daño ecológico que se genera por el uso del espacio”.

Y acotó que “todas esas condiciones influyen directamente en el PH, oxigenación, y es una cadena que afecta a los animales que están en las lagunas y todo el contexto ambiental”.

Por lo que al turista que desee visitar la reserva, recomendó la reflexión: “¿Qué tipo de ecosistema es el que queremos vivir?, ¿a cuál queremos adentrarnos y si queremos que esa experiencia la puedan disfrutar otras generaciones?; y finalmente, que busquemos la forma de reducir el impacto ambiental al momento de acudir”.