Movimiento Regeneración Nacional (Morena) carece de representatividad en Chiapas, estado que en las pasadas elecciones demostró ser bastión del partido a nivel nacional. Esto ante la falta de una postura oficial, respecto a la situación que atraviesa la entidad actualmente, ya que ninguna de sus diputadas del Congreso local y mucho menos su líder estatal han realizado declaración alguna.
Óscar Gurría Penagos, ex candidato a la presidencia municipal de Tapachula, fue elegido como dirigente estatal de Morena en octubre de 2015 y de acuerdo a versiones de las delegaciones del partido en diversos sitios de la entidad, el amiguismo y sus marrullerías políticas es lo que predomina al interior de la “esperanza de México”.
En tanto las diputadas Zoila Rivera Díaz y Magdalena González Esteban, han brillado por su ausencia en la tribuna del Congreso del Estado, no se recuerda participación alguna y su actividad legislativa es prácticamente nula. Los ideales de Morena que tanto pregona su líder nacional no se ven reflejados en Chiapas, al contrario el partido parece desmoronarse ante la falta de representatividad.
De Morena se ha hablado en Chiapas pero de la supuesta expulsión a su tercera diputada plurinominal, Raquel Sánchez Galicia. Versiones dentro del partido aseguran que aún se encuentra con los morados, operando trabajos especiales de sus superiores, quien también se ha negado a hablar con la prensa de su actual situación como legisladora.
Desde el nombramiento de Gurría Penagos, Morena mostró signos de debilidad y decadencia; cabe recordar que en octubre del año pasado, Andrés Manuel López Obrador fue el orquestador de una serie de irregularidades y acusaciones, debido a que consiguió acuerdos políticos que hizo dejar fuera de la jugada a sus incondicionales Jorge Ordoñez Ruiz y Víctor Manuel Ancheyta Bringas.











