Muere la periodista Concepción Villafuerte

Muere la periodista Concepción Villafuerte

La periodista Concepción Villafuerte Blanco, directora de La Foja Coleta, falleció este domingo a la edad de 77 años, a causa de un infarto. 

La comunicadora fue internada durante la tarde del sábado en el Hospital de las Culturas, con sede en San Cristóbal, y este domingo a las 19:10 horas dejó de existir.  

Fue esposa del también periodista Amado Avendaño Figueroa, director del periódico Tiempo y candidato a gobernador de Chiapas en 1994, quien murió el 29 de abril de 2004, a causa de un aneurisma. 

En un texto publicado en La Jornada en junio de 2003, Villafuerte Blanco contó que “cuando empezó mi vida de casada descubrí que mi esposo tenía una extraña afición. Todos los días a las ocho de la noche tomaba su libreta, se enroscaba la bufanda al cuello, se ponía el sombrero y se iba. Era redactor de la nota social de un periódico que comenzó a circular en 1967. En la ciudad no había radiodifusora ni televisión y apenas unos cuantos teléfonos. Regresaba en la madrugada y al siguiente día, a las siete de la mañana, tenía que estar levantado para el trabajo. Esa actitud me fastidiaba y detestaba al periódico”. 

Señaló que “en 1968, se le ocurrió a mi esposo y a un amigo la brillante idea de editar un periódico semanal, ‘Tiempo’ lo llamaron, y circulaba los fines de semana. Ya no eran las noches y las madrugadas, eran los fines de semana los que me quitaba el periódico”. 

Recordó que “la actividad era abrumadora. Se formateaba a tipo suelto, letra por letra, durante 48 horas-hombre. Además, había que convencer a los tipógrafos para que trabajaran en la noche, se les llevaba su tequila, la botana y los tacos. La parte más difícil era el financiamiento, ver los anuncios y la circulación. No había voceadores, pues no existían periódicos. Había un internado de niños indígenas que les daban el domingo libre. Una veintena de ellos acudía a sacar su paquete de periódicos para venderlos en las calles, la circulación era muy efectiva y la gente leía, increíble, pero leían más que ahora”. 

Villafuerte Blanco, conocida popularmente como doña Conchita, y quien junto con Avendaño Figueroa se distinguió por dar voz a diferentes grupos, marcadamente a los pueblos indígenas, dijo en esa ocasión continuaron editando el periódico “por puro gusto. Me hice cargo de la administración. Hay que decir también que estábamos bien ocupados en la crianza de niños; Amado se hacía cargo de sus siete hermanos y yo de mis cuatro hijos, mi madre me ayudaba, pero era complicado”. 

Compartió que “una vez recibí un texto de uno de los colaboradores espontáneos. Era una crítica redactada en términos rebuscados y se refería a los clubes de damas de la costura, que eran muy elitistas y en los cuales las damas de sociedad se reunían una vez a la semana para coser y echar tijera. Lo publiqué y después recibí un anónimo en el que lo único que no me decían era bonita. Sí decía que yo era una arrabalera y que jamás sería una dama de sociedad. Ni modo, así me quedé”. 

Contó que al principio “no podíamos ni sabíamos informar sobre la lucha social, nos concretábamos a la situación local, pero cada vez había más información de los pueblos indios”.