Mufasa es un canino del programa Perro de Barrio que está de vuelta en su espacio, el andador del Arco del Carmen en San Cristóbal de Las Casas, gracias al cariño y cuidados de ciudadanos y veterinarios que lo curaron de una violenta agresión de otro perro.
Es uno de los primeros caninos del programa Perro de Barrio, una iniciativa del Centro de Control Canino Municipal de San Cristóbal de Las Casas (Cecam), que preside Miguel Ángel Aguirre Aguilar y que funciona como una herramienta para el control de perros en la vía pública.
Mufasa tiene su territorio en el andador El Carmen, donde el pasado mes de noviembre fue agredido por otro perro de una “persona irresponsable”, que lo traía por el andador sin correa y sin collar.
Mufasa es un perro con varios años de vida y le cuesta defenderse, por fortuna algunas personas se preocuparon por él y le dieron atención primaria.
Gracias a la Clínica Veterinaria del Centro, a la Unidad Médica Veterinaria “Jovel” y a los y las ciudadanos que se preocupan por “lomito”.
El resto de la atención y su total recuperación fue en las instalaciones del Centro de Control Canino Municipal de San Cristóbal de Las Casas.
Protectora
Ana Karen Cruz Villafuerte, una de las personas que cuida de Mufasa, dijo que el perro es sumamente conocido en el área del andador y “es cariñoso”. Todos los días le lleva comida y le brinda cuidados y cariño.
Mencionó en entrevista que la agresión que sufrió nos debe hacer reflexionar, para evitar que sigan siendo agredidos por otros perros que salen a la calle o los dueños llevan al andador sin protección, poniendo en peligro a las personas y a estos animalitos que habitan en el andador como parte del programa.
Es un programa que puso en marcha el Centro de Control Canino Municipal de San Cristóbal de Las Casas (Cecam), consiste en tener un control de los perros en situación de calle que existen en la ciudad. Desde analizar el comportamiento de éstos, esterilizarlos, desparasitarlos y vacunarlos para luego reinsertarles en el barrio o zona al que pertenecen, además de seguir fomentando la adopción.
Lo anterior hace que en el tiempo de vida de determinado perro no se reproduzca y con el paso de los años se va reduciendo la presencia de perros en la calle.
Estos animales son identificados por un arete que les colocan detrás de una oreja, los datos del animal se suben a una plataforma digital, donde se puede corroborar su historial mediante un número que trae la identificación. Estos perros son cuidados y protegidos por ciudadanos y vecinos.












