Mujer y policía, ejemplo de vida

María del Carmen Cruz
María del Carmen Cruz

Es el brazo derecho de su jefe en la oficina de Asuntos Internos de la SSyPC, sinónimo de paciencia y perseverancia, ecuánime y dedicada, ejemplo de entrega y dedicación… es mujer. Es María del Carmen Cruz Grajales. Hace días, junto a cuatro compañeros suyos, María recibió un reconocimiento: un mes de sueldo y un diploma. Logros que se suman a los obtenidos, pero en silencio. Aparentemente en el anonimato. Pero no, sus jefes y compañeros, testigos de su vocación de servicio, la propusieron para este premio, inédito en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Sentada (por un momento mientras dura la breve entrevista), atrás de su escritorio, sonríe. Es “la flor de la alegría”. Hace una mirada retrospectiva y ve su difícil pasado, cuyo camino estaba tapizado de “espinos” y “abrojos”. Luego mira su presente y avizora un futuro prometedor, basado no en “castillos en el aire”, sino en bases firmes de trabajo y dedicación. “Soy de una ranchería de Pichucalco. Allá no hay oportunidades de trabajo. Y la necesidad me hizo emigrar a la capital e ingresar a la Policía Estatal”, dice. En 1991 obtuvo una plaza operativa como policía raso. “Es difícil, sobre todo el sacrificio emocional por la separación de la familia. En la Policía hay hora de entrada, pero no de salida. Porque a veces hay que estar encuartelados por alguna emergencia”, añade. Escribe en su computadora, levanta la vista y agrega: “todo trabajo tiene riesgos, pero éste, mucho más”. A ella le ha tocado ir a desalojos y operativos. A veces ha habido balazos. “Sí, da miedo, es uno de carne y teme uno perder la vida. Es que hay seres queridos que da miedo dejar (tiene tres hijos)”. A la derecha de su computadora, María colocó la estatuilla de madera que representa la justicia. La “mujer” sostiene la balanza equilibrada. Y María explica que no la colocó de lujo ni por casualidad. Explica que en el Instituto de Formación Policial estudió la carrera técnica en Policía Preventiva. Luego, en conocida universidad privada estudió la licenciatura en Derecho. Hace poco, en la Unach, en San Cristóbal, terminó la Maestría en Derecho Constitucional y Amparo. Además cuenta con varios diplomados en Justicia Penal Adversarial. Por eso la estatua sobre su escritorio, por eso la sonrisa, y seguramente por eso la promoción a una plaza administrativa con mejor sueldo, en justo pago a su esfuerzo y entrega a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana desde que hace 24 años. La dependencia estatal ha cambiado de nombre en ese lapso, pero no ha cambiado la actitud de entrega, perseverancia, disciplina y vocación de servicio de María del Carmen Cruz Grajales. Antes de levantarse de su silla para recorrer su oficina y los pasillos de la SSyPC, María recuerda que se acerca el Día Internacional de la Mujer y como colofón de la entrevista dice: “Todos tenemos el mismo derecho y las mismas capacidades, tanto hombres como mujeres. Claro, hay que reconocer que hay tareas propias de los hombres, pero en general todos somos iguales, con una bendita diferencia”.