Mujeres de barro: la lucha por la igualdad

Mujeres de barro: la lucha por la igualdad

En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se celebrará el próximo 8 de marzo, este reportaje gráfico trata de visualizar su gran lucha por la igualdad y la no discriminación, pero también destaca la ardua faena que muchas mujeres indígenas realizan incansablemente para poder sobrevivir, a pesar de que lamentablemente siguen estando en el olvido.

Las bisabuelas y abuelas moldeaban el barro extraído de las montañas de El Madronal, Chiapas, donde no todos conocen ni se les permite el acceso. Hoy en día, sus hijas —herederas de un oficio arcaico y noble— se dedican a lo mismo y preservan su faena: son alfareras de corazón.

En Amatenango del Valle (en náhuatl, “lugar de amates”) amasan la tierra para crear un mosaico de diversas figuras que contemplan vasijas, ollas, platos y muchas piezas más.

Adentrarse a esta comunidad es equivalente a descubrir un mundo en el que muchas familias ponen frenesí, amor e imaginación constante y evolutiva a su quehacer diario.

El proceso es complicado: el horno rústico de tierra comienza a arder, las llamas alcanzan la temperatura adecuada; bajo la tierra se encuentra un felino de barro y tamaño natural, que con el paso del tiempo y paciencia se va endureciendo.

El emblemático jaguar o Balam (en lengua tseltal) se forma y cobra vida; en su hocico y espalda lleva a sus crías (depende del diseño y creatividad de las artesanas).

Las menestrales de Amatenango —con raíces mayas— son dirigidas por la legendaria Juana Gómez Ramírez; quienes se han dedicado por más de medio siglo a la alfarería, un oficio antiguo y representativo de Chiapas.

En la localidad de El Madronal se extrae barro blanco y gris que ha servido para crear un sinfín de artesanías multiculturales conocidas en todo el mundo. Además muchas mujeres dejan mostrar su esencia colorida y prehispánica de un pueblo que sigue preservando sus raíces.