Mujeres, ejemplo de fuerza y servicio

Marbella Aguilar Arellano, soldado auxiliar oficinista, perteneciente a la 30 Zona Militar en Tabasco. Guillermo Ramos/CP
Marbella Aguilar Arellano, soldado auxiliar oficinista, perteneciente a la 30 Zona Militar en Tabasco. Guillermo Ramos/CP

Los espacios para el desempeño y crecimiento profesional de las mujeres cada vez son más; la igualdad y equidad de género ha permitido que en la actualidad se desempeñen en cargos y funciones que antes eran impensables.

En la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se ha permitido que las mujeres tengan más apertura en igualdad de condiciones para ingresar al Ejército.

Marbella Aguilar Arellano, soldado auxiliar oficinista, perteneciente a la 30 Zona Militar en Tabasco, es una de las 112 mujeres que se graduaron este 3 de marzo y que ahora forman parte de la militar.

Ella recibió entrenamiento básico de supervivencia, en defensa personal, acondicionamiento físico (corriendo hasta 10 kilómetros diarios), además de esgrima a la bayoneta.

Parte del adiestramiento lo recibieron en San Cristóbal de Las Casas y, ahora, con 21 años de edad, relata que una de las complicaciones más difíciles en las primeras semanas fue la temperatura, pero con el paso del tiempo logró superarla.

Prepararse, dijo, es de vital importancia y pertenecer a la militar constituye una de sus máximas pasiones; las primeras ocho semanas de entrenamiento fueron superadas.

Con las botas enfundadas, el arma ajustada y el casco asegurado, comenta para los lectores de Cuarto Poder que ella ingresó al ejército sin el aval de su familia.

Posteriormente, la especialista en biología molecular, narró que siempre ha querido servir a la nación; se inscribió, superó los exámenes e inició todo el papeleo para ingresar.

Manuel Herrera Hernández, Capitán Segundo de Caballería, dijo que, en el Centro de Adiestramiento Regional del Combate Individual, el personal se prepara para combatir en campo con el armamento que llevan cuando han consumido la totalidad de sus municiones.

La preparación, tanto para mujeres como hombres, consta de ocho semanas. En este tiempo las interesadas se capacitan en esgrima a la bayoneta, sanidad militar, defensa personal, desplazamientos individuales, paso de la pista, entre otros.

La edad para ingresar, recordó, es de los 18 y hasta los 27 años; las mujeres que cambian su vida civil por la militar llegan de entidades federativas ubicadas en el Sureste del país.

Posterior a la graduación, las militares se incorporan a sus unidades. En otros casos, se suman a entrenamientos más especializados, desde áreas de oficina, enfermería, hasta de mantenimiento de las unidades. Dependiendo la preparación, las mujeres pueden alcanzar rangos mayores.

En Chiapas hay interés tanto del personal masculino y femenino de ingresar a la militar y servir a la nación.

Nayeli Elizabeth Damián Ramírez, soldado de la 36 Zona Militar, ubicada en Tapachula, explicó que ellas son entrenadas para que, en un máximo de cinco minutos, en caso de que un compañero resulte herido, puedan brindar las atenciones de primeros auxilios.

Narró que lo primero que realizan es revisar de pies a cabeza al compañero para verificar lesiones y, en caso de que haya heridas o cualquier otra anomalía, se apliquen los protocolos que aprenden en el adiestramiento.

Reconoce que lo único difícil es la adaptación; este 3 de marzo cumplió dos meses de capacitación; su pasión es la disciplina, dice, y por ello es que se enlistó a la familiar, militar; su siguiente aspiración es especializarse en el área de enfermería.

Ignacio García Solórzano, Capitán Segundo de Artillería del Ejército Mexicano, aseguró que uno de los aspectos más importantes, es que existe un respeto hacia las mujeres y no hay cabida para ninguna anomalía sobre este tema.

Incluso, destacó que no han tenido una sola queja ni conducta relacionada con acoso sexual hacia el personal femenino, porque entienden que se trata ya de un delito tipificado y esos comportamientos están prohibidos en cualquier parte del Ejército Mexicano.