"La mujer mexicana avanza dificultosamente en el mundo social, económico y político, a 53 anos de que el presidente Adolfo Ruiz Cortines promovió su derecho al voto, como lo revela una rápida revisión de lo que se publica hoy en este diario.
Cierto, hay rutilantes estrellas del espectáculo, campeonas olímpicas, gobernadoras, escritoras, lideresas políticas, periodistas, policías y taxistas, empresarias de éxito, científicas y profesionistas diversas. Seamos sinceros: pocas encuentran el famoso ""balance"" y acaban trabajando mucho más que sus pares hombres.
Hay datos de que la jornada laboral semanal de las mujeres, sumando las tareas del hogar, es de 62 horas, contra 45 de los hombres.
Quienes por decisión o por imposición se dedican exclusivamente a ocupaciones domésticas, importantes, sin duda, saben que un desarrollo personal pleno se postergará siempre ante las necesidades de los otros.
Y no sólo eso. Los derechos políticos conquistados para todas hace medio siglo suelen serles regateados inclusive con su propia colaboración inconsciente de la trascendencia de lo que ceden. Tres diputadas de los partidos Nueva Alianza, Convergencia y Ecologista solicitaron licencia a pocos días de asumir el cargo para dar sitio a sus suplentes masculinos.
Así, los avances marcados por la ley en la esfera de la representatividad política quedan como simples simulaciones.
Otro espacio en el que se finge que no hay problema es en cuanto a la salud pública. Imposible saber cuántas mujeres, en su mayoría adolescentes, han fallecido en los últimos anos por abortos mal aplicados, en condiciones insalubres y en la clandestinidad. El tema es sensible, implica consideraciones jurídicas, sociales, morales y religiosas, pero una sociedad responsable no puede permanecer impávida ante un fenómeno que tan caro resulta en vidas humanas. Hay que encontrar soluciones razonables, educar más y mejor en la prevención de embarazos indeseados e inclusive considerar ampliar causales de despenalización.
En el mundo de los negocios también hay retos. Casi la tercera parte de las microempresas de México están en manos de mujeres, imposibilitadas para tramitar créditos porque las garantías frecuentemente están a nombre de los varones de la familia. Los hábitos culturales frenan, pues, su actividad productiva.
El acoso sexual que suele ocurrir en muchos centros de trabajo, y las reticencias para contratarlas en previsión de los tres meses a que tienen derecho en caso de embarazo, preocupan.
Pero pese a los rezagos, tropiezos y obstáculos por vencer, a nivel interno y externo, las mujeres han avanzado un buen trecho, particularmente en las zonas urbanas, más que en las rurales, donde los usos y costumbres dificultan su progreso.
Mucho ayudan las normas legales que reconocen plenos derechos a la mujer, como aconteció en octubre de 1953 con el voto; los avances de la ciencia, como la píldora anticonceptiva de los anos 60, y la interconexión del mundo, para asomarnos a situaciones donde ya se da la igualdad entre géneros.
Al final, la equidad debería interesar a mujeres y hombres, hijos todos y padres algunos de quienes manana sacarán ventaja de una sociedad más equitativa. (El Universal)
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