Mujeres en la ciencia: doble tarea

La investigadora mencionó que actualmente aún es complicado que se reconozca el trabajo científico de la mujer. Cortesía
La investigadora mencionó que actualmente aún es complicado que se reconozca el trabajo científico de la mujer. Cortesía

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la profesora-investigadora del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Sandra Aurora González Sánchez, cuenta lo complicado que fue estudiar una ingeniería en un ambiente masculinizado y abrirse paso en lo laboral, hasta hoy en día.

Narró que cuando se decidió a estudiar ingeniería química, la primera en cuestionarla fue su mamá bajo el argumento de que era una carrera “solo” para hombres, bajo el arraigo cultural de los roles de género y la masculinización de las carreras dedicadas a la ciencia, tecnología, ingenierías y matemáticas.

Una vez superada la resistencia de su madre, al ingresar a la carrera en el entonces Instituto Tecnológico Regional de Tuxtla Gutiérrez, encontró un ambiente hipermasculinizado al grado de haber tenido pocas compañeras y durante todos sus estudios a solo dos profesoras.

En su época, del 94 al 98, recuerda que era más complicado ese ambiente porque se sentía como una “intrusa” en la universidad y que no debía estar ahí. Las mujeres se enfrentaban al constante acoso debido a la inequidad y al abuso de poder, prácticas que afortunadamente hoy en día son visibilizadas y denunciadas.

Víctima de acoso

Refiere que, incluso, ella fue víctima de acoso sexual por parte de un profesor, quien todavía sigue allí a pesar de que lo denunció en su momento, pero el proceso no prosperó, lo que casi la hace abandonar la carrera. Afortunadamente, solo se dio de baja de la materia para cursarla tiempo después.

“Esas son cosas que no debería vivir ninguna mujer estudiante, porque las universidades deben fungir como garantes de espacios en los que se pueda promover la reflexión, el respeto, la equidad y el ejercicio pleno de derechos”, puntualizó.

La investigadora considera que no se ha entendido el esquema de igualdad, ya que no se trata de que las mujeres tengan prerrogativas o que sea una lucha de mujeres contra hombres, “más bien lo que pasa es que históricamente los hombres han gozado de beneficios, pero siempre que [ello] pasa es porque se le está quitando el derecho a otra persona”.

Violencia epistémica

Hay estudios que demuestran que en el aula, en las carreras STEM (por sus siglas en inglés: Science, Technology, Engineering and Mathematics/ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), cuando opinan las mujeres, en muchos casos se cae en la violencia epistémica, es decir, ignoran o minimizan sus argumentos, caso contrario cuando hablan los hombres.

En los posgrados esto es mucho más marcado, ya que al pasar por los filtros que marcan las universidades, los comités académicos están conformados por más hombres y persisten los prejuicios de que las mujeres se van a embarazar y luego abandonarán el curso, dándole prioridad a un postulante varón.

Relegada en funciones

Mencionó que hace tiempo perteneció a la Secretaría Académica de la universidad y que en esa administración le interesaba ocupar la Dirección de Planeación; sin embargo, en esa área se manejan recursos, lo que se traduce en poder decidir la distribución de los mismos.

No obstante, la promovieron a un espacio en donde las tareas consistían en revisar documentos, es decir, algo meramente administrativo. Esto se refleja en muchos casos en donde si bien las mujeres ocupan direcciones, pero si se analiza detenidamente, son cargos con tarea de revisión y no de toma de decisiones.

Hoy en día la investigadora chiapaneca también es integrante de la Red de Ciencia, Tecnología y Género, organización conformada por mujeres científicas e investigadoras de diferentes áreas, originarias de distintas ciudades de México, América Latina y Europa.