Mujeres indígenas, del olvido al empoderamiento

Mujeres indígenas, del olvido al empoderamiento

La falta de oportunidades laborales, económicas, de salud y educativas para las mujeres ha sido constante cultural e histórica respecto a su similar los hombres, pero en el segundo estado con más población de mujeres indígenas y con situación de pobreza, las brechas presentes se vuelven un reto de tamaños inimaginables.

En Chiapas, existe una población originaria de un millón 706 mil 17 personas, siendo las mujeres la mayoría con 873 mil 154 y hombres 832 mil 863. Las poblaciones con más personas originarias se ubican en la zona Altos, Selva y Norte, donde se afrontan adversidades más profundas que en lugares urbanos.

Un grupo de mujeres académicas, artesanas, campesinas, alfareras y artistas en su rol de embajadoras de 10 municipios indígenas del estado, pidieron a los tres niveles de gobierno, cumplir con su misión de garantizar una bienestar en diversos rubros que las puedan llevar a desempeñarse y así brindarle seguridad a ellas y sus familias.

Antonio Vázquez Cruz, embajadora por la paz por el municipio de San Juan Cancun, indicó que en marco del Día Internacional de la Mujer y del Año Internacional de las Lenguas Indígenas, esta última declarada por la Organización de las Naciones Unidas, los retos para las mujeres originarias es mayor que de cualquier otro sector vulnerable del país.

Vázquez Cruz pidió a las autoridades brindar una paz social, incentivar a jóvenes que participan en acciones para erradicar la discriminación con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas que viven en comunidades rurales y originarias.

Por tanto, enfrente de representantes del legislativo local, gobierno del estado y organizaciones sociales, pidió se generen estrategias y propuestas que cumplan los tratados internacionales de los que forma parte México, ya que lejos de alcanzar el discurso y los ordenamientos legales, las mujeres indígenas son excluidas por patrones culturales y su pleno goce de derechos fundamentales.

Campo

La embajadora de San Juan Cancuc indicó que la situación a nivel comunitario para las mujeres se establece desde temprana edad, para enseñarles a adoptar acciones respecto a su género, lo que representan indicadores desfavorables, agregó “las costumbres les confieren un papel marginal en la toma de decisiones y bienes”.

Además, las mujeres no participan en asambleas comunitarias o cuando lo hacen no tienen voz ni voto. Por tanto, respecto al campo, las mujeres no son dueñas de tierras ni de salarios, pero su trabajo va desde hacer comida, recoger leña y agua, dijo “con la deforestación actual, la que más sufre es la mujer, ya que es un elemento fundamental para la supervivencia de las poblaciones, un pilar comunitario”.

Sobre esto, manifestó que en el medio rural, las mujeres indígenas afrontan situaciones de abandono, lo que hace que realicen labores extenuantes de ser trabajadoras, comercializar sus artesanías y regresar a su labores domésticas y de cuidado con la familia.

Trabajo

María Florencia Pérez Díaz, embajadora por Simojovel de Allende, detalló que más del 70 por ciento de la población de su municipio tiene una actividad laboral con la materia prima del ámbar, sin embargo, la poca difusión y su excesiva exportación ha dañado a la economía local.

Pérez Díaz dijo que de 2012 al 2015, el municipio sufrió una desestabilización por la exportación de grandes cantidades de ámbar a China, Estados Unidos y Canadá, lo que afectó directamente a la economía, que hoy en día no se han podido recuperar.

Por tanto, pidió a las autoridades les apoyen con exposiciones en lugares estratégicos, difusión del trabajo artesanal a nivel local, estatal y nacional, además, de la adquisición de kits, motores, pinzas, alambres y lijas que las artesanas necesiten, todo con el fin de brindar una mejor imagen al turista sobre el trabajo chiapaneco.

Educación

María Victoria Espinoza Villatoro, embajadora por Venustiano Carranza, expuso que las autoridades deben realizar esfuerzos para preserva la identidad, reconocer a las mujeres indígenas que se han dedicado desde su trabajo artesanal, cultural y ancestral al empoderamiento de la identidad del estado.

Por tanto, pidió una mayor inclusión de las mujeres indígenas en diversos sectores, ya que han demostrado tener el conocimiento y la capacidad para desempeñar liderazgos.

“Hay un población indígena sedienta de que les reconozcan, en la participación, en la economía, empleo y educación, que les lleven a establecer un lugar digno, social, política y culturalmente”, dijo.

Justicia

Rosa Vásquez Gómez, embajadora de Amatenango del Valle, denunció que las niñas y adolescentes en las comunidades rurales siguen siendo condenadas al matrimonio, afectando así su acceso a la salud, educación e integridad.

Por tanto, las autoridades deben proteger a las más jóvenes ya que en su situación de desarrollo, dichas uniones pueden ahondar en la pobreza extrema, lo que denotan en matrimonios arreglados y embarazos a temprana edad.

Cumplir con una perspectiva legal de derechos humanos, ayudar en la difícil situación económica que enfrentan en el municipio, en especifico con la comida y el agua, ya que tienen que caminar entre dos a tres horas con niños para abastecer a sus familias del vital líquido.