México, DF. * Notimex. De acuerdo con cifras de la Unesco, de los mil millones de habitantes más pobres del mundo, tres quintas partes, es decir casi 600 millones de personas, son mujeres, lo que demuestra que el género aún es condicionante para sufrir peores condiciones de vida.
Asimismo, estimó que 960 millones de adultos son analfabetos en el planeta y de ellos, unos 640 millones son mujeres. También, 57 por ciento de los 77 millones de ninos sin acceso a escuela en el mundo, son ninas.
Por ello, el organismo internacional destacó la importancia de que las mujeres se incorporen en sus sociedades a nivel nacional y que estén presentes en los puestos de toma de decisiones, para generar políticas públicas igualitarias.
La igualdad entre los sexos es la clave para lograr el desarrollo sustentable, el respeto a los derechos humanos y la paz en el mundo, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la Unesco dio a conocer que desde el nivel local y regional, la oportunidad igualitaria para hombres y mujeres es la clave del desarrollo.
Sólo cuando hombres y mujeres gozan de posibilidades de elección, libertad y dignidad en proporciones similares, tanto los niveles locales como regionales de las sociedades funcionan bien.
No obstante, hoy en día prevalece una grave desigualdad entre los sexos y, como consecuencia, las mujeres mantienen condiciones de retraso preocupante.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, el líder de la CNC, Cruz López Aguilar, alertó que la crisis económica afecta con mayor severidad a las mujeres campesinas, que deben enfrentar dobles y triples jornadas laborales sin que su esfuerzo sea reconocido ni retribuido.
Senaló que más de la mitad de la fuerza de trabajo femenina rural percibe menos del salario mínimo y el resto no recibe pago alguno por sus tareas.
Las mujeres del campo sufren mayor discriminación, pobreza y desempleo, pues más de un millón de ellas se emplea en maquiladoras y sufren violaciones constantes a sus derechos humanos, además de que una cuarta parte de las 300 mil unidades de producción rural cuenta con superficies exclusivas para mujeres, expuso.
A su parecer, el gobierno federal debe disenar políticas agropecuarias con perspectiva de género, mientras que la sociedad mexicana está obligada a valorar la aportación de la mujer campesina al desarrollo económico del país, lo cual debe traducirse en mejoras a su economía.
En los últimos 20 anos, expuso, la población económicamente activa femenina en el agro creció 261 por ciento, mientras que la masculina se elevó sólo 104 por ciento.
Sin embargo, su incorporación al mercado laboral no ha derivado en una mejora en la calidad de vida de las mujeres, pues sus ingresos son sólo para sobrevivir, puntualizó.
Al respecto la subsecretaria de Inclusión Laboral de la STPS, Patricia Espinosa Torres, urgió a promover acciones que permitan conciliar las esferas pública y privada, así como fomentar una cultura laboral más equitativa y humana congruente con las necesidades y responsabilidades familiares de los trabajadores.
Indicó que el mercado laboral tiene un papel importante en la reproducción de la desigualdad y la exclusión social, pero también puede contribuir en la construcción de sociedades más equitativas.
Consideró que el ingreso masivo y acelerado de las mujeres a la actividad económica ha trastocado todos los ámbitos de la sociedad.
Reconoció que la inclusión laboral de las mujeres ha sido parcial por la falta de equilibrio en las responsabilidades familiares. Expuso que las políticas para la igualdad laboral se han enfocado en el incremento de la participación de las mujeres en la esfera pública, en flexibilizar horarios y prestaciones para las madres trabajadoras, sin considerar el compromiso efectivo de los hombres en el ámbito privado. Esas políticas, mencionó, limitan la contribución económica de las mujeres, al reproducir la división sexual del trabajo y perpetuar la carga de las responsabilidades familiares en las mujeres, lo que afecta la igualdad de oportunidades en el empleo, el equilibrio social, el entorno familiar, la productividad empresarial y la calidad de vida.
Hizo notar que en México la participación económica femenina se duplicó en 40 anos, de 17 a 38%; la brecha actual entre la fuerza laboral femenina y masculina es de 25% y la percepción salarial promedio de las mujeres es casi 10% inferior por hora a la recibida por los hombres en un trabajo igual.











